Por las domésticas

Señor Presidente:

En su lema de corregir lo que está mal y hacer lo que nunca se ha hecho, debería tomar en cuenta las empleadas domésticas.

Mujeres luchadoras, crucificadas por la sociedad, vistas como “roba filetes”, que no tienen derecho a seguro médico, ni liquidación, trabajan días de fiestas y horas extras gratis, ya que la mayoría no se las pagan.

Que con dolor dejan sus hijos para ganarse el sustento y lograr sus metas, soportando en ocasiones malos tratos y humillaciones.

Ellas se deben tomar en cuenta, eso es algo que hay que corregir. Gracia Solano

Estoy seguro, Señor Presidente, que en la avenida México y cerca del Palacio este tipo de cosas no se manifiestan, pero me gustaría saber qué vamos a hacer con el caso de los motoristas que creen que son dueños de la calle.

Me gustaría saber qué hará usted con los motoristas calibrando, o en vía contraria, o no respetando el semáforo, o metiéndose y andando como locos para que uno tenga que frenar de golpe. Hasta cuándo tendrá uno que tolerar esa indecencia, ¿hasta cuándo?

Alan Espinosa

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