Una calamidad
Una calamidad es desgracia, infortunio que alcanza a muchos. La palabra se originó en la costumbre de los pueblos latinos de emplear largo tiempo en separar el calamus, la paja, del grano de trigo. La tarea, pesada siempre, podía hacerse insoportable si, por los efectos de un ventarrón, la paja separada volvía a mezclarse con el trigo limpio. Eso era una calamidad, un azote, una tragedia. La práctica política supone la obligación de separar la paja corrupta del grano decente. El dirigente político que no muestre valor en separarse de la paja partidaria, no hay duda, encabezará una administración calamitosa. hfigueroa@diariolibre.com
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