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Cine

Desventuras de la cuarta edad en "Amour"

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Desventuras de la cuarta edad en Amour
Emmanuelle Riva y Jean-Louis Trintignan, en una escena de "Amour".

Santo Domingo. Nuestra civilización ha logrado avances significativos en el control de enfermedades y afecciones de todo tipo que antes fueron causa de muerte. Vivimos más tiempo que nuestros antepasados, pero la alta expectativa de vida trae aparejados otros problemas. La longevidad no ha podido hasta ahora vencer su mayor dificultad, la vejez.

Se entiende por "cuarta edad", aquella que comienza cuando se cumplen 80 años, sin embargo, la mayoría de quienes llegan a esta última etapa lo hacen en condiciones poco saludables y con algún grado de discapacidad, afectando gravemente su dignidad. El cine ha dado cuenta de esta situación en películas como "El hijo de la novia" (Argentina 2001), "¿Y por qué no vivimos juntos? (Francia 2011) y "El exótico hotel Marigold" (Reino Unido 2011), por nombrar algunas. La reciente ganadora del premio Oscar a la Mejor Película Extranjera, "Amour" va al fondo del asunto, a través de la historia de una pareja de toda la vida que llega hasta el final del camino.

Un pasado musical

Anne es una profesora de piano ya jubilada; vive con Georges, su marido, también profesor de música retirado, en un antiguo apartamento de París. Ocasionalmente reciben la visita de Eva, la hija de ambos, pero rara vez ven a sus nietos. Llevan una solitaria existencia, sólo interrumpida por la salida a un concierto de un discípulo aventajado de Anne.

La enfermedad le toca un día cualquiera, cuando Anne pierde la noción del tiempo y el espacio. Es operada, pero la intervención no sale bien, y así comienza un lento deterioro de sus facultades. Georges se hace cargo de Anne desde el primer momento, y trata de sobrellevar la situación como mejor puede. Anne le hace prometer que no la llevará nuevamente al hospital.

Razón y emoción

Georges es un individuo racional, sabe que lo único que queda es esperar el desenlace, y se prepara para ello. Anne va perdiendo progresivamente su capacidad de comunicación, y Georges entra en conflicto con las enfermeras que la cuidan y también con Eva, su hija. La impotencia ante el inexorable avance del tiempo hace aflorar emociones y sólo queda hacerlo con dignidad.

Sin consuelo

Georges y Anne son representantes de una cierta cultura intelectual y laica. Han conformado una familia dispersa, pero tienen claro que ha sido por sus propias decisiones. En su apartamento les rodean cuadros, postales y estampas de paisajes y animales. Ninguna de esta imágenes es religiosa, tampoco vemos en su álbum fotografías que aludan a ello. Coherentes con su forma de pensar, no buscan consuelo en un posible más allá; el problema es aquí y ahora.

La realización

Michael Haneke es un guionista y director alemán de larga y premiada trayectoria, pero prácticamente desconocido en esta parte del mundo. Ha dirigido a grandes actores y actrices del cine europeo. Aquí construye una puesta en escena sencilla y directa, sólo alterada por algunos sueños y una fantasmagoría final que complementan el relato. Todo el peso cae sobre los actores y sus diálogos. Jean-Louis Trintignant, figura del cine francés de todos los tiempos y Emmanuelle Riva, veterana de la pantalla con más de setenta películas en el cuerpo, dan vida a la anciana pareja. Haneke da especial atención a pequeños detalles del escenario y maneja con maestría el encuadre; por ejemplo, no muestra el piano de cola, salvo cuando es dramáticamente necesario, ni antes, ni después. Utiliza, además, algunas escenas que rayan en lo banal, no obstante se convierten en metáfora, como cuando Georges decide atrapar una intrusa paloma y acaba agotado después de su doméstica cacería.

Sin polvareda

Conmueve, sin duda y hasta los huesos, ya que pone en cuestión ideologías y creencias. Sin embargo, pese a ser un relato crudo acerca del final de la existencia, llama la atención que no haya generado polémica. Es posible que su carga de humanidad haya actuado como un freno ante posibles ataques fundamentalistas, y que, gracias, a ello haya llegado hasta el sitial que merece.

Recomendable para personas con criterio formado acerca de la vida y de la muerte. También para aspirantes a guionistas de cine y dramaturgos, ya que es un buen ejemplo de cómo en un espacio limitado por cuatro paredes se narra la historia de un hombre y una mujer de nuestra era.

Ficha tecnica

Amour. Francia, Alemania, Austria, 2012. 127 minutos.

Dirección y guión: Michael Haneke

Fotografía: Darius Khondji

Intérpretes:

Jean-Louis Trintignant

Emmanuelle Riva

Isabelle Huppert

Alexandre Tharaud

William Shimell