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EÑE
| 03 ABR 2018, 12:00 AM

No hay de qué


20180403 https://www.diariolibre.com

La riqueza de nuestra lengua nos sorprende a cada paso. ¿Quién nos iba a decir a nosotros que un simple qué iba a dar tanto de sí? Unas semanas atrás matizamos la diferencia entre el qué tónico y el que átono. Hoy le damos protagonismo nuevamente al qué, aunque esta vez en un contexto nuevo. Si se fijan, el qué se cuela, como quien no quiere la cosa, en muchas expresiones fijas de uso cotidiano. En todas las que verán utilizadas en esta columna ese qué es tónico y, por tanto, debe llevar tilde diacrítica.

¿Qué tal? ¿Nos ponemos manos a la obra? Qué sé yo cuántas veces hemos tratado eso de la dichosa tilde diacrítica. Estoy segura de que más de uno se pregunta qué tan difícil puede resultar aprender a tildar los monosílabos. Y los más reticentes seguro que están reclamando: «¿A santo de qué tenemos que ponernos otra vez con lo mismo?». Siempre habrá quien prefiera desentenderse: «¿Y a mí eso de las tildes qué? Yo nunca he sabido escribir bien, ¿y qué?». Hay hablantes que tienen un desinterés que para qué... Tantos las usamos y tan cotidianas son que incluso el manido qué lo qué tiene dos qué tónicos.

Como los lectores de esta columna no se cuentan entre los reticentes ni entre los desinteresados, seguro que agradecen este repaso de las expresiones que en nuestra lengua tienen al qué como protagonista. ¿Qué hay? ¿Las han contado? Las usamos muy a menudo y se merecen que las sepamos escribir correctamente. Si a algún despistado se le ocurre darme las gracias, con gusto le responderé: «No hay de qué».

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