Nada que los separe
Tengo un amigo académico y, por más señas, Presidente de la Fundación Guzmán Ariza pro Academia Dominicana de la Lengua, que ha diagnosticado una de las dolencias que aquejan la redacción de los dominicanos: la comitis. El abuso de la coma revela falta de organización mental y desconocimiento de conceptos básicos de gramática. Lamentablemente, estas dos virtudes no abundan entre nosotros.
Los dos componentes fundamentales de la oración, el sujeto y el verbo, no pueden ir separados por comas. Son elementos tan interrelacionados, que se presuponen y su historia de amor no admite ni una coma que los separe. No hay más que leer la mayoría de las páginas publicadas en nuestro país y encontramos infinidad de ejemplos de lo contrario. El error es frecuente cuando el sujeto es largo o está formado por varios elementos separados por comas. El que escribe pierde el camino de la redacción y demuestra falta de hilación mental. Analicemos la frase Todos los empleados que hayan elegido disfrutar sus vacaciones en verano deberán comunicarlo a la dirección. ¿Cuántos de nosotros habríamos optado por incluir una coma entre el sujeto y el verbo, justo después de la palabra verano? Todos hacemos una breve pausa en la lectura en ese punto. Sin embargo, esta pausa no debe ir marcada con una coma, que no puede interponerse entre sujeto y verbo, por largos que estos sean.
No crean que terminamos sin que aparezcan las excepciones. La primera se produce cuando el sujeto es una relación que termina con la palabra etcétera: Pantalones, medias, vestidos, etcétera, se amontonan en las maletas. La segunda excepción la constituye la aparición, inmediatamente después del sujeto, de un inciso separado por comas: Hasta las grandes historias de amor, como la del sujeto y el verbo, necesitan sus pausas.
Envíe sus comentarios y/o preguntas a la Academia Dominicana de la Lengua: consultas@academia.org.do
Diario Libre
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