José Boquete|06 mar 2013, 12:00 AM|2|POR Omar Santana

El abandonado puente de la 17

La percepción para los transeúntes es que el puente se puede caer en cualquier momento.

SD. Totumas y hoyos hacen del puente Francisco del Rosario Sánchez o de la 17, como se le conoce popularmente, un inconveniente obligatorio para quienes transitan a pie y en vehículos por esa solución vial, y hasta para quienes se han albergado debajo.

El puente une al Distrito Nacional y el municipio Santo Domingo Este por las avenidas Padre Castellanos y San Vicente de Paul, respectivamente. Pero, además, por las zonas más densamente pobladas de ambas demarcaciones.

Por el Distrito Nacional, los sectores Ensanche Espaillat, Luperón, y los barrios Mejoramiento Social, 27 de Febrero, María Auxiliadora, Los Guandules y Gualey, en el Distrito Nacional; por Santo Domingo Este, Los Mina, Los Tres Brazos y la avenida Venezuela.

La ubicación geográfica y social hace de la conexión una de las vías de acceso más importante de la actividad comercial del Gran Santo Domingo.

El puente, no obstante, está abandonado. Gran parte de las barandas no están, y las que están, representan un peligro para los caminantes.

Transitar en vehículos también es un problema mayor. El asfalto en las juntas del puente se ha perdido, y el material que ha sido colocado para tapar los hoyos en el camino se ha acumulado en totumas en medio de la vía que imposibilitan el tránsito.

A esto se suma que el sistema de drenaje ha sido sustituido por hoyos al borde del puente que durante las lluvias tiran piedras de diversos tamaños, atentando contra los habitantes de Los Guandules.

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