¡Buenas noticias!|19 feb 2013, 12:00 AM|5|POR Manauri Jorge

"Con 20 años menos fuera Presidente"

¿Qué hace peculiar a Juan de otros campesinos? Su empeño por desarrollar su intelecto cada día
Juan Rosario sonríe mientras se apoya de un tramo del comedor en el Sendero de la Montaña
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MOCA.-En el corazón de una loma de Moca un noble campesino se gana la vida como administrador, camarero, traductor, conserje, guía, o lo que se le ofrezca al cliente, en el complejo ecoturístico Sendero de la Montaña, situado a 214 kilómetros de Santo Domingo.

Juan Rosario, de 45 años, es un hombre de sonrisa tatuada y amabilidad impermeable. Se crió en un paraje de la provincia Hermanas Mirabal, por allá por una loma que le llaman Las Tres Cruces y desde donde sale cada semana caminando hasta su puesto de trabajo, travesía que completa en cuatro horas "monteando".

"La hemos pasado todas; hemos cruzado el río Jamo con el agua por la cintura, pero amo esas aventuras", narró el noble guía.

Recordó que hace unos meses finalizó un curso de primeros auxilios y el último día de prácticas una joven sufrió un shock nervioso y tuvo que asistirla con lo que aprendió porque el centro de salida más cercano es una policlínica a siete kilómetros del sendero.



¿Qué hace peculiar a Juan de otros campesinos? Su empeño por desarrollar su intelecto cada día es mucho más grande que las precariedades que enfrenta. Con un librito aprendió inglés y francés, además de dominar a nivel medio el alemán y el mandarín.

"Una pasante japonesa de Turismo que había aquí -Sendero de la Montaña- me decía cosas en su idioma y la traducción, y yo anotaba eso en una servilleta para estudiarlo por las noches; en eso duramos como seis meses y así aprendí un poco de ese idioma", contó Rosario, quien todas las noches lee por lo menos una hora antes de dormir.

Después de decir algunas oraciones en los idiomas que domina, Juan sonrió y tras una pausa silente afirmó: "No me puedo morir sin tener una carrera universitaria; y después de Turismo pienso estudiar Derecho; y si puedo sigo...".

"Tengo un deseo de superación, que mire... con 20 años menos no hubiese una carrera que no hiciera o un idioma que no aprendiera; fuera presidente del país", aseguró con firmeza el también estudiante de Turismo en la Universidad Abierta para Adultos en Santiago.

Aunque la profesión que a Juan le gustaba era Agronomía, tuvo que optar por el Turismo porque, además de que es lo que trabaja, dice que ya hizo contactos para cuando concluya su carrera elevar su categoría en su espacio laboral.

Es el menor de 11 hermanos. Sus padre llegó a cuarto grado de básica y su madre alcanzó un segundo curso. Es el cuarto miembro de su familia que ingresa a una universidad, aunque los otros emigraron para Santo Domingo.

Deseos de superación



Al protagonista de esta historia le gustaría tener otra oportunidad de trabajo, porque en el que está ahora solo les pagan cuando hay visitantes. "A veces nos pasamos la semana entera trabajando, pero otras veces nos pasamos semanas sin nada y tenemos que sobrevivir de la chiripa porque después de cria´o nadie se puede dejar morir".

Cuenta que cuando era niño estudiaba a 11 kilómetros de su casa, pero antes de ir a la escuela tenía que ordeñar las vacas de su papá a unos dos kilómetros de distancia. Pero además, cuando llegaba de la escuela, después que almorzar, debía ir a quitar los becerros a la vacas, para que hubiese leche para el otro día.

Precisó que sus padres no los motivaban a estudiar porque entendían que con saber leer y escribir era suficiente para sobrevivir.

Pero el plan de Juan no era quedarse quitando becerros a las vacas.

Aprovechó los clubes sociales para hacer cursos y prepararse. Mientras hacía el bachillerato sirvió como profesor de adultos iletrados a través de la emisora Radio Santa María.

"Vendrán tiempos que si no se tiene una profesión, las cosas se pondrán muy duras. Ya lo están para los licenciados y los doctores, imagina para un campesino bachiller", analizó.

Hasta ahora ha logrado pagar la universidad con las chiripas que hace y con la venta de frutas que cultiva en su tiempo libre, "aunque a veces eso no da y debo pedirlo".

Su índice académico ronda los 94 puntos, es lo que reflejan las notas mostradas.

El Sendero

 

Para Juan, el hecho de brindar un servicio de buena calidad es la mejor referencia que puede dar un espacio turístico, por eso enfatiza en ser lo más servicial posible con las personas que visitan el Sendero de la Montaña.

Este complejo es una iniciativa comunitaria estimulada por dos oenegés de la provincia, la Asociación para el Desarrollo de la Provincia Espaillat (ADEPE) y el Comité de Manejo de la Cuenca del Río Jamao (CMCJ). Ambas trabajan en el mejoramiento comunitario.

El proyecto ecoturístico familiar sostenible se sustenta en el gran potencial de las riquezas naturales de la zona y la organización comunitaria.

"Visitar este lugar es también apoyar a la comunidad en el mejoramiento de sus condiciones de vida, fomentando la protección y conservación de los recursos naturales", dice la administración del complejo.

Los atractivos naturales del sendero son diversos, pero de tantas cosas increíbles que se viven, la hospitalidad de su gente es inigualable, sobre todo el carisma y la inteligencia de Juan, el hombre cuyo refrán de vida es: "Las oportunidades hay que aprovecharlas".

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