Actualidad|15 ene 2013, 12:00 AM|2|POR Mariela Mejía

¿Ahorrar agua cuando se desperdicia el 55%?

SANTO DOMINGO.-Las autoridades del sector agua coinciden en afirmar que, por lo menos hasta las próximas cinco décadas, la República Dominicana no enfrentará escasez o "estrés hídrico" en las fuentes acuíferas. La dificultad está mas bien en la distribución y en el desperdicio que hace la población.

El 49.30% del agua suministrada al Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo -que concentran el 40% de la población total del país, de casi 10 millones de habitantes- provienen de los ríos Haina, Ozama e Isabela, y 24.81% de los campos de pozo.

Cada año, la capacidad de suministro de estos sistemas sufre las consecuencias del periodo de disminución de las lluvias, que inicia a mediados de diciembre y se extiende hasta abril. Actualmente, el país está dentro de esa época.

Del total del agua que se envía a los usuarios, el consumo doméstico acapara el 65%, el no doméstico el 34% y el municipal o colectivo el 1%.

El viceministro de Suelos y Aguas del Ministerio de Medio Ambiente, José Alarcón Mella, señala: "El hecho de existir las áreas protegidas como La Humeadora y el Cinturón Verde -de Santo Domingo- será una garantía de mantenimiento sostenido de la cubierta forestal en las cuencas alimentadoras del acueducto de Santo Domingo". Estas condiciones, acompañadas de una política de mantenimiento de las obras de toma y manejo sostenible de suelos y aguas, permitirán "mantener la capacidad de abastecimiento por más de cuarenta a cincuenta años".

¿Quiénes necesitan agua?

El radio de trabajo de la Corporación del Acueduto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) es de 1,382 kilómetros cuadrados, que abarcan 3.5 millones de habitantes. Ahí se incluyen 730 barrios de Santo Domingo y el Distrito Nacional, siendo la zona este, la de mayor volumen de usuarios, con 222 barrios.

En total, son 619,000 viviendas del Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo las servidas con el suministro. Aunque la institución no precisa cuántas casas necesitan el agua, el Censo de Población de 2010 contó 949,945 viviendas ocupadas en estas demarcaciones.

 

La escasez que afecta a sectores de Santo Domingo, especialmente de la parte norte y oeste, se debe en parte a que los pozos que se abastecen de agua subterránea -que aportan un total de 4.03 metros cúbicos por segundo- funcionan con electricidad.

"Si no hay energía, no tenemos producción", dice Ramón Mateo, de la subdirección de Operaciones de la CAASD. Adelanta que se busca un acuerdo con la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) para programar el suministro eléctrico en los campos de pozo.

La población y su desperdicio

Parte de la culpa de la escasez recae en la población. Y es que un 55% del agua que se le sirve se pierde por una operación deficiente del servicio, por fugas, pérdidas interdomiciliarias o descuido de los propios usuarios, principalmente en los barrios que no cuentan con capacidad de almacenamiento o que se urbanizaron sin organización.

"Hay gente que tiene acometidas a la entrada de la casa y, como el servicio es sectorizado, dejan la llave abierta para saber que el agua llegó", comenta el subdirector de Operaciones de la CAASD, Luis Salcedo.

En una casa de Capotillo, por ejemplo, el agua corría por un envase desbordado luego que la dueña de la residencia se fue a hacer otros oficios y dejó la manguera abierta, llenando los recipientes. Al ser cuestionada por DL sobre el descuido, la señora empezó a argumentar excusas. Luego reconoció que el agua que se desparramaba la necesitaba otra persona.

En el uso doméstico, considerado medio para Santo Domingo, el 40% del agua se va en el baño y la ducha, el 15% en la lavadora y el 10% en el fregadero.

Una persona necesita unos 250 litros de agua por día, pero en Santo Domingo consume hasta 500. "Por eso es que el servicio no le llega a todas las personas, los siete días de la semana", explica Salcedo.

Agrega que el usuario no se estimula a ahorrar porque paga una tarifa muy reducida gracias al subsidio del gobierno, o no paga, pues sólo un 13% salda su factura.

¿Qué se hace para ahorrar?

La ciudadanía almacena agua en tanques y otros recipientes de menor tamaño. Los que tienen la facilidad, lo hacen en las 175,000 cisternas que contó un estudio de la CAASD en el año 2010. Estos grandes depósitos requieren un equipo de bombeo para impulsar el líquido hacia las viviendas a un promedio de cinco horas diarias, representando un costo mensual de RD$183,000.

En los últimos 10 años no se han añadido sistemas nuevos de producción de agua, pero la demanda ha aumentado junto con la población. La CAASD tiene en planes cambiar una serie de tuberías obsoletas en las avenidas Abraham Lincoln, Cayetano Germosén, Rómulo Betancourt, Winston Churchill y Luperón.

Además, la institución inició el año pasado la instalación de medidores para contar el agua que se desperdicia y utilizar esta información para crear conciencia. Para diciembre pasado, se disponía instalar más de 20, 000 en el ensanche Ozama y nueve mil metros de tuberías de agua.

Aunque el subdirector de Operaciones dice que es muy temprano para dar un informe de los resultados de esos medidores, comenta: "Se ha demostrado que en todos los países donde se ha resuelto de manera definitiva el problema del agua es con el servicio medido".

El Ministerio de Medio Ambiente informa que tiene en la mira las cuencas de Haina y Nizao, en el sentido de promocionar "planes de protección y prevención del deterioro de los recursos forestales y suelos, mediante actividades de educación y concienciación de las comunidades residentes en la parte alta".

Esto se lograría con el involucramiento del Ministerio de Agricultura mediante el lanzamiento del Servicio de Conservación de Suelos y Aguas, por vía del Servicio de Extensión Agropecuaria, "para lograr entre los usuarios un manejo sostenible de los suelos que prevenga la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas".

En diciembre pasado la CAASD firmó un acuerdo con el Ministerio de Economía que incluye una donación de la Agencia de Cooperación Española para dar facilidades por 8.2 millones de euros para ampliar el acueducto Barrera de Salinidad y mejorar el suministro en la zona Este.

Llave común y acumulación de sedimentos

Una persona necesita unos 250 litros de agua por día, pero en Santo Domingo consume hasta 500. "Por eso el servicio no le llega a todos los siete días de la semana".

Muchas casas de la ciudad no cuentan con un sistema de tuberías adecuado para recibir el agua dentro de la residencia. La toma del recurso desde llaves comunes o mangueras motivan el desperdidio.

Otra amenaza es la acumulación de sedimentos en las obras de toma de los acueductos. El Ministerio de Medio Ambiente coordina acciones con la CAASD para retirar los sedimentos acumulados, procesarlos y comercializarlos para obtener recursos para los programas de repoblación forestal de la cuenca alta.

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