ACTUALIDAD|22 ene 2013, 12:00 AM|POR Juan Lladó

¿Inversión china y árabe en turismo?

Los chinos son propietarios de la mitad de la compañía de cruceros Norwegian Cruise Line.

La meta de los diez millones de turistas le queda bien al país. Pero al haber ahora una pausa en la inversión hotelera sin que se oteen señales de recuperación, hay que preguntarse de dónde provendrán las inversiones privadas necesarias para expandir la planta turística. Por la actual enormidad y agresividad de sus capitales, las posibles nuevas fuentes podrían muy bien provenir de China y los países árabes del Medio Oriente.

No es realista pensar que las nuevas inversiones turísticas podrían ser dominicanas. La tendencia de los capitales dominicanos en los últimos años ha sido la de vender sus propiedades a las cadenas hoteleras multinacionales.

Esto así porque nuestros inversionistas no pueden competir ventajosamente con las capacidades de mercadeo y promoción de esas cadenas. Tampoco parece probable que la inversión española, mayoritaria dentro de la inversión extranjera, pueda seguir motorizando el crecimiento. Tal vez porque hayamos perdido competitividad como un destino de inversión, esas cadenas están ahora concentradas en la expansión hacia destinos tales como Panamá, Centroamérica y Colombia.

Hoy día, China invierte agresivamente en otros países por la pujanza de sus exportaciones y la acumulación de capital excedentario. Siendo el acreedor más importante de EE.UU. (con un trillón de dólares en bonos del Tesoro), una gran parte de su inversión extranjera se destina a la compra, mayormente en países en vías de desarrollo, de activos que alimentan el voraz apetito de su economía por materia prima. Pero también los capitales chinos han estado financiando otros tipos de proyectos en esos países.

En casi todos los países del Caribe ya los chinos han invertido en proyectos de desarrollo o han prestado dinero a los gobiernos. Solamente en el 2009 su inversión en varios tipos de proyectos fue de US$7 billones. En Bahamas, una empresa de Hong Kong (Hutchinson Ports Holdings) opera un gigantesco puerto de contenedores y una de sus empresas hermanas es propietaria de un grupo de hoteles y casinos. Mientras, la Genting Hong Kong es propietaria de la mitad de Norwegian Cruise Line.

El interés chino en el turismo caribeño se deriva de la proyección de inmensa expansión en el volumen de sus habitantes que viajará al extranjero en los próximos años. La más importante inversión regional en turismo está ligada al proyecto Baha Mar en Bahamas, el cual tendrá 4,000 habitaciones y el casino más grande de la región. El China Eximbank está actualmente financiando US$2.4 billones para el proyecto. También el Centro de Convenciones de Montego Bay en Jamaica ha sido financiado por el gobierno chino y construido por una empresa de construcción china.

En nuestro país hace unos años que los chinos anunciaron un financiamiento US$462 millones para el proyecto Punta Perla en Punta Cana, pero una disputa entre los socios lo tiene paralizado. En los corrillos turísticos se reporta que varias misiones chinas han explorado otras posibilidades de inversión, incluyendo en Barahona y Miches. Pero los diligentes esfuerzos de nuestra Oficina de Representación Comercial en Beijing para atraer inversionistas y turistas todavía no han parido ningún proyecto concreto, aunque recientemente han venido a comprar cigarros y a explorar posibilidades de inversión en medicina alternativa. La presencia china en el país se nota sólo en el campo de los automóviles importados cuyos precios compiten favorablemente con los japoneses.

Por su parte, los árabes han comenzado a expandir sus inversiones al mundo en desarrollo. Las inmensas reservas de algunos de esos países (Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahrain, Kuwait) se invierten mayormente en Europa y Norteamérica. Pero la llamada "Primavera Árabe" y la tensión con Irán han comenzado a inquietar a los ciudadanos y gobiernos de esos países -donde imperan monarquías absolutas-y el resultado ha sido la diversificación de los destinos de inversión. En América del Sur, el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil, inició un esfuerzo para promover inversiones árabes, mientras el ex presidente Fernández ha hecho intentos de atraerlas al país, incluyendo su reciente asistencia al Foro Internacional Árabe-Latinoamericano que se celebró en Abu Dhabi. En nuestro país tenemos a Dubai Ports como el principal inversionista árabe en el Puerto de Caucedo.

En el Caribe no ha habido grandes inversiones árabes. En la industria turística, sin embargo, han comenzado a aflorar algunas inversiones. La principal es la de Qatari Diar Resorts en dos hoteles de lujo en Cuba actualmente en construcción (US$75 millones). También se reporta que Jumeirah, la cadena hotelera de lujo de Dubai, ha llegado a un acuerdo con inversionistas para manejar un hotel en Anguilla. En Bahamas ya el proyecto de Baha Mar está teniendo éxito vendiendo propiedades residenciales a árabes, principalmente de Arabia Saudita y Qatar. Y en St. Kitts se conoce el caso de un proyecto de Hyatt donde los promotores venden una participación de US$400,000 a inversionistas árabes a cambio de la "nacionalidad económica" de ese país. Dominica y Grenada ofrecen lo mismo en respuesta a la Primavera Árabe.

En la RD habría que comenzar por aprovechar la ola de expansión de las tres gigantescas aerolíneas del Golfo Pérsico, Emirates Airlines y Etihad, para crear conectividad. Qatar Airways ya vuela a Buenos Aires con escala en Río de Janeiro, mientras Emirates vuela a Sao Paulo y ha anunciado vuelos desde Dubai a Bogotá y México. Etihad tiene planes para alcanzar el continente americano a partir del próximo año. Nuestros flamantes embajadores en Qatar y los Emiratos podrían comenzar gestiones para lograr que alguna de ellas hiciera escala aquí.

Pero lo más factible es comenzar a mercadear la nacionalidad económica con una legislación especial que no exija residencia física. Aunque ahora un extranjero la puede conseguir con una inversión mínima de US$50,000 y seis meses de residencia, la demanda no es mucha por la mala reputación que la venta de pasaportes falsos nos ha creado. Algunas firmas de abogados internacionales aconsejan en contra de la opción dominicana por ese motivo. De manera que cambiar la imagen sería una tarea esencial para poder competir con St. Kitts, Dominica, Bulgaria, Canadá y otros países que están teniendo una gran demanda.

La presencia china en el país se nota solo en el campo de los automóviles importados, cuyos precios compiten favorablemente con los japoneses.

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