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Cinco tecnologías que cambiarán nuestra forma de vivir

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Cinco tecnologías   que cambiarán nuestra forma de vivir
Wi-Fi es una de las tantas innovaciones tecnológicas que se han incorporado a la vida cotidiana en todo el mundo.

1. Biotecnología

Desde principios de la década de 2000, el costo de secuenciar un genoma humano –determinar el orden preciso de los nucleótidos dentro de las moléculas de ADN que define quiénes somos– ha disminuido drásticamente. La secuenciación de un genoma que costaba US$100 millones en 2001 actualmente se puede secuenciar por aproximadamente US$1,000.

El desplome de los costos ha llevado a una revolución en la biotecnología: el “hackeo” de genes, o la capacidad de activar y desactivar genes, y de manipular la biología a nuestro favor.

La rama más radical de esta tecnología es la “edición de genes”, un proceso mediante el cual nuestro código de ADN se puede cortar y pegar usando “tijeras” moleculares para usar en una variedad de aplicaciones, incluyendo curar enfermedades como cáncer y el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Hasta hace poco, intercambiar el código era un proceso arduo. Una nueva herramienta de ‘corte y pegado’ de ADN, conocida como CRISPR hizo que el proceso sea sorpresivamente simple. El proceso CRISPR se ha utilizado para crear cepas de trigo y de arroz resistentes a las enfermedades, para alterar levadura para producir biocombustibles, y para revertir la ceguera en animales. En última instancia, pudiera usarse para eliminar defectos en embriones humanos.

2. Inteligencia Artificial (IA)

La inteligencia artificial no es ciencia ficción: ya está incorporada en los productos que usamos a diario. La asistente Siri de Apple, las recomendaciones de libros de Amazon, el suministro de noticias de Facebook y la lista de descubrimiento semanal de música de Spotify son ejemplos de servicios impulsados por algoritmos de aprendizaje automático.

Esta ciencia, disponible durante décadas, está actualmente disfrutando de un renacimiento debido a la avalancha de datos creados por los teléfonos inteligentes y por los sensores, y debido al poder de supercomputación disponible para procesar datos. Según la firma de investigación tecnológica Tractica, el mercado de IA crecerá de US$643.7 millones en 2016 a US$36.8 mil millones para 2025. Las técnicas como el aprendizaje profundo y las redes neuronales supuestamente imitan al cerebro humano: ellas detectan patrones amplios en enormes conjuntos de datos para catalogar imágenes, reconocer voces y tomar decisiones.

El siguiente paso es la inteligencia artificial general: un algoritmo al que no se le tendrá que ‘enseñar’ una habilidad específica, como un juego de ajedrez o un nuevo idioma, sino que la adquirirá a través de ensayo y error, precisamente cómo lo hace un niño. Ciertas compañías, como DeepMind –propiedad de Google y con sede en Londres– y otras empresas trabajando en ello.

3. Energías renovables

Para crear una fuente de energía limpia, los investigadores están tratando de construir un reactor de fusión nuclear que utilice el mismo proceso que hace que el sol emita luz y calor. Una asociación intergubernamental está construyendo un reactor de fusión de US$19 mil millones, ITER, en Francia. Otras innovaciones incluyen la fotosíntesis artificial para elaborar hidrocarburos en los laboratorios con el fin de proporcionar energía a los vehículos, y la energía eólica de gran altitud, la cual involucra cometas y globos de aire caliente que actúan como aerogeneradores aéreos.

Islandia está invirtiendo en la tecnología geotérmica, haciendo perforaciones subterráneas para obtener energía térmica. Hace 30 años comenzó por usar los recursos geotérmicos para calentar poblados y ciudades. Ahora, los sistemas eléctricos y de calefacción del país se alimentan con energías renovables, incluyendo la geotérmica e hidroeléctrica.

4. Conectividad

WiFi o conexión inalámbrica –un elemento básico que los niños modernos dan por sentado– cumplió 25 años el pasado mes de septiembre. A medida que se incrementa la cantidad de objetos que se conectan al “Internet de las cosas” –alrededor de 50 mil millones de ellos para 2020, según los cálculos de la empresa de tecnología Cisco– el futuro de WiFi se encuentra en reducir la electricidad que drena de los dispositivos habilitados para el Internet.

Una innovación, inventada por estudiantes de la Universidad de Washington en Seattle, se conoce como “WiFi pasivo”, y sus inventores alegan que consume 10,000 veces menos energía. Actualmente es más lento que la banda ancha doméstica normal, pero funcionaría bien para aplicaciones como termostatos inteligentes o para bombillas. La comunidad WiFi también está buscando desarrollar bandas de más alta frecuencia que se utilizarían en una cobertura limitada, como en una casa o en un automóvil. En última instancia, WiFi en sí pudiera ser reemplazado por una nueva alternativa superrápida llamada LiFi, que utiliza luz, en lugar de ondas de radio, para transmitir información a través del aire. Un estudio piloto a inicios de año descubrió que un prototipo de LiFi pudiera enviar datos 100 veces más rápidamente que WiFi.

5. Electrodomésticos inteligentes

Casi dos tercios de la población humana está conectada al Internet a través de teléfonos inteligentes, pero estos dispositivos no son el único portal a la “web” o red informática. En 2016 había 6.4 mil millones de artículos conectados –excluyendo las PC, los teléfonos y las tabletas– en uso a nivel mundial, un aumento del 30% en relación con el año anterior, según la firma Gartner. El “Internet de las cosas” es este universo de objetos –desde automóviles hasta impresoras, y de bombillas hasta termostatos– que ya no son artefactos “tontos” ni estáticos: pueden aprender tus hábitos y ser controlados remotamente usando una aplicación.

A medida que estas computadoras se vuelvan más inteligentes, los automóviles se conducirán solos, reduciendo las muertes relacionadas con el tránsito de vehículos. Los sensores inteligentes pueden transformar las industrias, supervisando mercancías durante el transporte, por ejemplo.

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