Contabilizando el costo de los desastres (I de III)

Desastres naturales. Las tasas de mortalidad de desastres naturales está disminuyendo; y el miedo a que se están haciendo más comunes está mal dirigido. Pero su costo económico está implacablemente en aumento
La cadena mundial de suministro industrial del mundo apenas se estaba recuperando del terremoto y el tsunami de Japón en marzo cuando otro desastre natural la afecto nuevamente en octubre. Una estación de monzón hizo crecer los ríos y sobrepasó la capacidad de los embalses al norte de Tailandia. Eventualmente las inundaciones llegaron a Bangkok, provocando una crisis política mientras los residentes luchaban por determinar cuales vecindarios serían inundados. Pero antes de eso, el impacto económico ya se sentía más al norte en la provincia de Ayutthaya, un centro manufacturero. Las aguas arrollaron los diques de seis metros de altura alrededor del estado industrial de Rojana, uno de varios parques que alojan factorías nacionales y extranjeras.
Los trabajadores de Honda rescataron vehículos nuevos conduciéndoles a los puentes y lomas cercanos. La factoría terminó sumergida en dos metros de agua y todavía está cerrada. Honda no fue la única: los estados industriales que surgen de Bangkok tienen muchos vínculos con las cadenas mundiales de suministro automotriz y de tecnología. Western Digital, un fabricante de unidades impulsoras de disco de computadoras que fabrica el 60% de su producción en Tailandia, cerró dos de sus fábricas debido a las inundaciones, lo que resultó en un aumento astronómico del precio mundial de las unidades impulsoras (disk drives).
Las inundaciones son frecuentes en Tailandia. Los europeos llamaban a Bangkok la "Venecia de Asia". Pero muy raramente han provocado tantos daños económicos. El diluvio de octubre costo $40 mil millones, el desastre más costoso en la historia del país. J.P. Morgan estima que hizo retroceder la producción industrial mundial en 2.5%.
Este tipo de desastre natural con un costo de miles de millones se está haciendo común. Cinco de los diez desastres naturales más costosos en dinero en lugar de vidas, ocurrieron en los últimos cuatro años (ver el mapa). Munich Re, una reaseguradora, considera que los costos económicos el año pasado alcanzaron $378 mil millones, batiendo el record anterior de $262 mil millones en el 2005 (en dólares constantes en el 2011). Además de las calamidades de Japón y de Tailandia, Nueva Zelandia sufrió un terremoto, Australia y China inundaciones, los Estados Unidos un cóctel de huracanes, tornados, incendios forestales e inundaciones. En el 2011, Barack Obama emitió una cifra record de 99 "declaraciones de desastre mayor".
¿Desastres naturales o provocados por el hombre?
A pesar de que rara vez se culpa a actividades humanas por un terremoto, está de moda culpar los desastres relacionados al clima al calentamiento global. Parece plausible: el aire caliente empeora la sequía y permite que el aire tropical retenga mayor humedad, el combustible de ciclones (la formación climática que comprende huracanes y tifones). Sin embargo, un estudio reciente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, que representa el consenso de miles de científicos, expresó no tener mucha confianza en que haya un vínculo entre el cambio climático y la frecuencia de los ciclones tropicales.
El mundo ha logrado que los desastres naturales sean menos mortíferos, mediante mejores sistemas de alertas temprano para tsunamis, mejor información pública sobre planes de evacuación, códigos de construcción más estrictos en las áreas propensas a los terremotos y el estimulo a los propietarios de viviendas para que adopten medidas sencillas de precaución tales como instalar habitaciones a prueba de tornados en sus hogares. Las tasas de mortalidad anuales están fuertemente influenciadas por los casos aislados, tales como el terremoto de Haití en el 2010 (que resultó en más de 200,000 muertes) o los ciclones en Bangladesh en el 1970 (300,000). Pero, ajustado a la creciente población mundial del planeta, la tendencia de la tasa de mortalidad es claramente descendente.
Sin embargo, aun si los desastres naturales podrían no ser tan comunes y menos personas resultan muertas que antes, no hay ninguna duda en que su costo económico está creciendo. Esto se debe a que una gran parte de la población mundial y la actividad económica se está concentrando en lugares propensos a los desastres: en las costas tropicales y los deltas de los ríos, cercano a bosques y a lo largo de las fallas sísmicas.
Tailandia es un buen ejemplo de esto. Desde sus últimas inundaciones graves en el 1983 y 1995, la base industrial del país orientada a las exportaciones ha crecido rápidamente en las provincias cercanas a Bangkok y más al norte a lo largo del Rio Chao Phraya. Señala Ammar Siamwalla, un economista tailandés, que el valle central donde ahora se encuentran muchos estados industriales era un área donde se cultivaban grandes cantidades de arroz precisamente porque es inundada con regularidad. A pesar de que los diques protegen a estos estados y a Bangkok, pueden elevar el nivel de las aguas, y por ende el riesgo de inundaciones en otros lugares.
Los incendios forestales, que destruyeron miles de hogares en Texas en el 2011 y en Australia en el 2009, fueron más destructivos que antes debido a que al crecer la población, se han construido nuevas viviendas en zonas boscosas.
© 2011 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved.
De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com
La cadena mundial de suministro industrial del mundo apenas se estaba recuperando del terremoto y el tsunami de Japón en marzo cuando otro desastre natural la afecto nuevamente en octubre. Una estación de monzón hizo crecer los ríos y sobrepasó la capacidad de los embalses al norte de Tailandia. Eventualmente las inundaciones llegaron a Bangkok, provocando una crisis política mientras los residentes luchaban por determinar cuales vecindarios serían inundados. Pero antes de eso, el impacto económico ya se sentía más al norte en la provincia de Ayutthaya, un centro manufacturero. Las aguas arrollaron los diques de seis metros de altura alrededor del estado industrial de Rojana, uno de varios parques que alojan factorías nacionales y extranjeras.
Los trabajadores de Honda rescataron vehículos nuevos conduciéndoles a los puentes y lomas cercanos. La factoría terminó sumergida en dos metros de agua y todavía está cerrada. Honda no fue la única: los estados industriales que surgen de Bangkok tienen muchos vínculos con las cadenas mundiales de suministro automotriz y de tecnología. Western Digital, un fabricante de unidades impulsoras de disco de computadoras que fabrica el 60% de su producción en Tailandia, cerró dos de sus fábricas debido a las inundaciones, lo que resultó en un aumento astronómico del precio mundial de las unidades impulsoras (disk drives).
Las inundaciones son frecuentes en Tailandia. Los europeos llamaban a Bangkok la "Venecia de Asia". Pero muy raramente han provocado tantos daños económicos. El diluvio de octubre costo $40 mil millones, el desastre más costoso en la historia del país. J.P. Morgan estima que hizo retroceder la producción industrial mundial en 2.5%.
Este tipo de desastre natural con un costo de miles de millones se está haciendo común. Cinco de los diez desastres naturales más costosos en dinero en lugar de vidas, ocurrieron en los últimos cuatro años (ver el mapa). Munich Re, una reaseguradora, considera que los costos económicos el año pasado alcanzaron $378 mil millones, batiendo el record anterior de $262 mil millones en el 2005 (en dólares constantes en el 2011). Además de las calamidades de Japón y de Tailandia, Nueva Zelandia sufrió un terremoto, Australia y China inundaciones, los Estados Unidos un cóctel de huracanes, tornados, incendios forestales e inundaciones. En el 2011, Barack Obama emitió una cifra record de 99 "declaraciones de desastre mayor".
¿Desastres naturales o provocados por el hombre?
A pesar de que rara vez se culpa a actividades humanas por un terremoto, está de moda culpar los desastres relacionados al clima al calentamiento global. Parece plausible: el aire caliente empeora la sequía y permite que el aire tropical retenga mayor humedad, el combustible de ciclones (la formación climática que comprende huracanes y tifones). Sin embargo, un estudio reciente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, que representa el consenso de miles de científicos, expresó no tener mucha confianza en que haya un vínculo entre el cambio climático y la frecuencia de los ciclones tropicales.
El mundo ha logrado que los desastres naturales sean menos mortíferos, mediante mejores sistemas de alertas temprano para tsunamis, mejor información pública sobre planes de evacuación, códigos de construcción más estrictos en las áreas propensas a los terremotos y el estimulo a los propietarios de viviendas para que adopten medidas sencillas de precaución tales como instalar habitaciones a prueba de tornados en sus hogares. Las tasas de mortalidad anuales están fuertemente influenciadas por los casos aislados, tales como el terremoto de Haití en el 2010 (que resultó en más de 200,000 muertes) o los ciclones en Bangladesh en el 1970 (300,000). Pero, ajustado a la creciente población mundial del planeta, la tendencia de la tasa de mortalidad es claramente descendente.
Sin embargo, aun si los desastres naturales podrían no ser tan comunes y menos personas resultan muertas que antes, no hay ninguna duda en que su costo económico está creciendo. Esto se debe a que una gran parte de la población mundial y la actividad económica se está concentrando en lugares propensos a los desastres: en las costas tropicales y los deltas de los ríos, cercano a bosques y a lo largo de las fallas sísmicas.
Tailandia es un buen ejemplo de esto. Desde sus últimas inundaciones graves en el 1983 y 1995, la base industrial del país orientada a las exportaciones ha crecido rápidamente en las provincias cercanas a Bangkok y más al norte a lo largo del Rio Chao Phraya. Señala Ammar Siamwalla, un economista tailandés, que el valle central donde ahora se encuentran muchos estados industriales era un área donde se cultivaban grandes cantidades de arroz precisamente porque es inundada con regularidad. A pesar de que los diques protegen a estos estados y a Bangkok, pueden elevar el nivel de las aguas, y por ende el riesgo de inundaciones en otros lugares.
Los incendios forestales, que destruyeron miles de hogares en Texas en el 2011 y en Australia en el 2009, fueron más destructivos que antes debido a que al crecer la población, se han construido nuevas viviendas en zonas boscosas.
© 2011 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved.
De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com
Diario Libre
Diario Libre