THE ECONOMIST|24 ago|POR Diario Libre
Libre intercambio. Las cadenas de suministro modernas están facilitando la industrialización de las

Cadenas de oro

Hacerse rico era difícil. Durante la mayor parte del tiempo de los últimos dos siglos, pocos países lo lograron. Lant Pritchett, un economista ahora de la Escuela Kennedy de Gobierno de Harvard, en 1997 escribió que "divergencia, a lo grande" entre los ricos y el resto era "el rasgo predominante de la historia económica moderna". Pero esas testarudas lagunas han empezado a cerrarse. De repente la industrialización está en todas partes. Desde mediados de los años de 1980, los mercados emergentes han crecido más rápidamente que las economías avanzadas (ver gráfico).

Las reformas liberales y una administración macroeconómica acertada seguro ayudaron. Sin embargo investigaciones recientes de Richard Baldwin del Instituto Universitario en Ginebra sugiere que no es tanto que el mundo en vías de desarrollo haya cambiado sino el desarrollo mismo. Los mercados emergentes de hoy enfrentan un tipo diferente de globalización de lo que hicieron sus predecesores hace 50 o 100 años.

Las economías avanzadas se industrializaron como parte de lo que Baldwin llama la primera gran separación de la globalización: la separación geográfica de productores y consumidores. A principios de la era industrial, los altos costos del transporte restringían el comercio. Los altos costos de embarque limitaban a la mayoría de los fabricantes a ventas dentro de una misma ciudad o país. Pero en la medida que progresaba la revolución industrial, los barcos de vapor y los ferrocarriles abarataron el costo de transporte, exponiendo las empresas a competencia extranjera por primera vez. Las empresas más productivas fueron aquellas capaces de aprovechar las economías de escala. Una sola planta grande podía producir bienes a un costo menor por unidad que numerosas factorías pequeñas, y un clúster de grandes suplidores incluso a un costo menor. La producción se agrupó en ciudades masivas en unas cuantas economías. Alcanzar a los líderes significaba crear una cadena de suministro completa desde sus cimientos - y en las garras de la competencia. El desarrollo era lento, laborioso y raro. Japón y Corea del Sur instalaron industrias como inicios modestos. Ingresaron al mercado mundial con productos inferiores pero baratos, con frecuencia ayudados por el estado, luego poco a poco mejoraron su competencia técnica. La laboriosa acumulación de habilidades técnicas eventualmente les permitió el surgimiento de multinacionales innovadoras. El ingreso de Japón y de Corea del Sur convergió con el de Europa occidental. Otras economías emergentes trataron en vano de duplicar este éxito, sin lograrlo. Políticas industriales agresivas con frecuencia ejercían presión sobre los recursos gubernamentales sin resultar en una masa crítica en términos de la industria o del capital humano requerido para el desarrollo.

Un nuevo modelo empezó a surgir en los años de 1980. Un catalizador fueron los costos más bajos de transporte. Más importante aún, conjetura Baldwin, fue una naciente revolución de la tecnología de la información y la comunicación (TIC). Comunicaciones más baratas le permitieron a las empresas administrar las cadenas de suministro a distancias cada vez más grandes. Las compañías descubrieron que podían construir plantas en lugares baratos, enviar los componentes allí para ser ensamblados y exportar el producto final alrededor del mundo. Mientras la primera revolución separó los mercados de producción de los mercados de consumo, la segunda rompió por completo la producción en largas y multinacionales cadenas de suministro.

Eso hizo de la industrialización un paseo en el parque comparado con los viejos tiempos. Un gobierno amigable con los negocios y mano de obra barata con frecuencia eran suficientes para arrancar; las empresas foráneas proporcionaban la tecnología y la administración. Los mercados emergentes rápidamente se unieron. Datos comerciales analizados por Robert Johnson de Dartmouth College y Guillermo Noguera de la Universidad de Columbia le dieron seguimiento al cambio. Señalan que, a lo largo de las cadenas de suministro multinacionales, un solo componente puede ser exportado varias veces, sumándose a los recuentos del comercio bruto pero no las mediciones de valor agregado. Una caída en la relación de ambas medidas (que ellos llaman el VAC) significa un aumento de la fragmentación de la cadena de suministro. A este respecto, 1990 parece un punto crítico, después del cual el VAC se desploma mientras que se eleva el volumen de comercio (ver gráfico). El crecimiento de los mercados emergentes aumentó alrededor de ese momento.

Dice Baldwin que un crecimiento más rápido podría ser un crecimiento voluble. Mientras los tigres del pasado crearon una fuerte capacidad tecnológica, muchos mercados emergentes sencillamente "toman prestada" tecnología de las empresas del mundo desarrollado. Las multinacionales tienen un incentivo para limitar la transferencia de tecnología, es mejor preservar el poder de negociación que surge de una amenaza creíble de marcharse. El aprendizaje puede ocurrir. China utiliza su tamaño como palanca para extraer concesiones, por ejemplo, con frecuencia confinando la inversión extranjera directa a las empresas conjuntas entre empresas foráneas y nacionales. Mercados más pequeños no tienen esta opción. Los limitados excedentes de la industrialización de la cadena de suministro podrían dejarles atascados en el estatus de ingreso medio. Y siempre existe el riesgo de que las cadenas pudieran cambiar de nuevo, dejándoles desamparados.

A algunos les preocupa que la expansión de las cadenas de suministro pudiera permitir que vientos negativos del exterior penetren con mayor facilidad. Pero las evidencias sugieren que el comercio de las cadenas de suministro puede haber decaído menos y recuperado más rápidamente que el comercio en general durante la crisis financiera. El terremoto en Japón del 2011 se hizo eco en todo el mundo pero también demostró la capacidad de recuperación rápida del sistema. La naturaleza más tenue de la industrialización de la cadena de suministro podría estimular a los gobiernos a trabajar más arduamente para dar apoyo al comercio y la recuperación en respuesta a una crisis.

Barcos y chips

La segunda separación todavía no ha hecho desaparecer las distancias. En un artículo distinto, Johnson y Noguera encontraron que la fragmentación de la cadena de suministro ha sido mayor entre vecinos. Esto ha hecho surgir clústeres industriales regionales. Son responsables en parte los acuerdos comerciales regionales, pero los costos de tiempo podrían ser más importantes. Las mejoras a las TIC también han hecho la producción más ágil, capaces de fabricación justo a tiempo y cambios frecuentes de diseño. La entrega oportuna de componentes es indispensable. De hecho, un análisis realizado por David Hummels de la Universidad de Purdue y Georg Schaur de la Universidad de Tennessee, estima que un día en tránsito es equivalente a una tarifa de entre 0.6% y 2.3%, con el mayor impacto en el comercio de piezas y componentes. La industrialización ahora es de fácil acceso para los países pobres, siempre que estén al alcance de la mano de la industrialización.

© 2012 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com
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