Medioambiente|26 nov 2012, 12:00 AM|POR Diario Libre

La flor turística de Bayahíbe

Rosa de Bayahíbe.

La rosa de Bayahíbe es la flor nacional desde que fuera declarada como tal el año pasado. Tal distinción se basó no sólo en su esplendorosa belleza, sino también en el hecho de que sólo existe en nuestro país y en Bayahíbe en particular. Pero eso no explica por qué el destino turístico Bayahíbe-La Romana es el más exitoso y competitivo, amén de ser la meca del turismo sostenible en el país. La explicación tendría que ver más con el atinado manejo del destino que han logrado sus dirigentes que con sus bellezas naturales y sus facilidades turísticas.

Con menos de 4,000 habitaciones hoteleras, el destino Bayahíbe-La Romana dista mucho de parecerse al gigante de Bávaro-Punta Cana, cuyo inventario es diez veces mayor. Su planta hotelera, aunque incluye al prestigioso resort más completo del Caribe (Casa de Campo), no hace al destino sobresalir muy por encima de la de Bávaro-Punta Cana. Tampoco el hecho de tener una asociación hotelera y un clúster turístico muy activos son razones para otorgarle un sitial de liderazgo. Son otros atributos los que, tomados en conjunto, hacen de la zona un modelo de desarrollo a seguir.

La primera situación que puede citarse para remontarlo a la cumbre de la gloria turística es que mantiene unos promedios de ocupación hotelera que oscilan entre cinco y seis puntos porcentuales por encima del promedio nacional. Aunque no existen datos sobre la tarifa promedio alcanzada por sus hoteles, se comenta que está también por encima del promedio nacional y del de la Costa Este. Eso sugiere altos niveles de satisfacción por parte de la clientela.

A eso le sigue el hecho de que Bayahíbe-La Romana ejerce el liderazgo nacional como destino sostenible. No por estar al costado del Parque Nacional del Este se ha dado un especial cuidado del medio ambiente en su entorno. La creación de un Comité Pro Conservación de Bayahíbe hace más de una década dejó iniciado el proceso. Pero la más vigorosa señal de que sus manejadores valoran la conservación del medio ambiente se dio en 1996 con el desarrollo de un proyecto de bolas arrecifales para proteger con rompeolas sumergidos las playas existentes. Esto fue seguido poco tiempo después por un esfuerzo que logró certificar a la playa Dominicus con el prestigioso distintivo europeo "Bandera Azul".

En el 2003 siguió, con el fin de proteger los acuíferos cercanos, la reubicación del pueblito de Padre Nuestro fuera del Parque. El desarrollo de un sendero ecológico de casi dos kilómetros lleva hoy día a los turistas a visitar los petroglifos de espectaculares cuevas y admirar los manantiales donde los taínos creían que habitaba Atabey, la Madre de las Aguas. Otro esfuerzo pionero fue la distribución de 300 contenedores de basura en toda el área para evitar la contaminación. No debe entonces sorprender que los primeros hoteles que recibieron en el país la certificación ambiental "Green Globe" estuviesen en este destino.

Fueron estos rasgos del destino que hicieron que el BID lo escogiera para desarrollar allí un proyecto pionero de gestión de destino que finalizó recientemente. Su objetivo fue "mejorar la competitividad del destino y la calidad de vida de los residentes de la zona, mediante la ejecución de actividades de desarrollo de nuevos productos y servicios, conservación ambiental y del patrimonio cultural y apoyo a la comunidad local."

Un trabajo clave fue la identificación de los eslabonamientos entre la comunidad y los hoteles a fin de crear y fortalecer las pequeñas empresas de Bayahíbe que pudieran beneficiarse del turismo. Como resultado, un par de "grupos de artesanos tienen como medio de subsistencia la comercialización de sus productos, mostrando con ello que existen oportunidades de crecimiento para la comunidad en la industria turística". Ningún otro destino turístico nacional ha trabajado la relación con la comunidad tan profundamente.

Otros logros del proyecto del BID incluyen la creación de la página web www.explorelaromana.com y algunas acciones promocionales, la creación de un centro de información turística fijo y dos centros móviles, cinco kioskos en hoteles con materiales de promoción y la señalización de la zona hotelera. Pero estos son logros que se han materializado en otros destinos del país a través de sus respectivos clústeres turísticos.

Los ejecutores del proyecto resumen el impacto señalando que Bayahíbe-La Romana "es la primera región con una visión de desarrollo integral del destino, y que ha trabajado con un diagnóstico de manejo, un plan estratégico de desarrollo turístico consensuado, planes de negocios para productos turísticos comunitarios y con el clúster que funciona como organización de gestión de destino."

El proyecto llevó al desarrollo del Clúster Turístico Romana - Bayahíbe y al involucramiento de "todos los actores relacionados con el turismo para lograr una visión de destino compartida capaz de movilizar a toda la comunidad."

Naturalmente, los manejadores del destino ahora tendrán el gran reto de mantener esos logros. Con frecuencia, los proyectos que se ejecutan con fondos de cooperación internacional tienen un impacto limitado porque no se consigue que persistan las prácticas desplegadas en las comunidades o entidades anfitrionas después que un proyecto termina. Una vez se termina el financiamiento que ofrece la cooperación se desvanecen los esfuerzos de los actores y se liquida en gran medida el avance logrado.

Frente a tal posibilidad, está por verse si este destino puede conservar su liderazgo nacional. El hecho de que la dirección ejecutiva de su Asociación de Hoteles se haya fusionado con la del clúster es una señal de conjunción de propósitos. Pero la prueba fundamental consistirá en la sostenibilidad del clúster para que pueda continuar actuando como una organización de gestión de destino (OGD). Si esa instancia institucional no se fortalece con los debidos aportes de los miembros se corre el riesgo de que se debilite el esfuerzo y se atomicen las iniciativas.

Tal vez la mejor manera de lograr que se consoliden los logros es que la OGD se plantee nuevos e importantes retos dándose un nuevo plan de desarrollo. Ahí están los retos de la necesaria planta de tratamiento de aguas residuales para Bayahíbe, un nuevo sistema de disposición de residuos sólidos que recicle la basura y la trascendente meta de hacerse un destino carbono neutro para señalar el camino. Los otros clústeres turísticos del país estarán atentos a lo que pase con su líder y su suerte podría mejorar mucho si siembran la rosa de Bayahíbe en su territorio.

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