A pesar de sus 85 metros cuadrados de construcción, en esta cabaña hay sala de estar, terraza, medio baño y cocina, en el primer nivel; dormitorio principal con su baño, en el segundo; y un mezzanine con dos camas, en el tercero.
Desde esta vivienda, donde los elementos naturales juegan un papel preponderante en su diseño y construcción, se contempla el valle de Jarabacoa a 1,200 metros de altura.
La tendencia rústica también se empodera de este dormitorio, donde reina lo étnico y lo campestre. Aquí impera la presencia de madera natural y la implementación de alfombras y telas de textura fuerte, con una marcada apariencia indio-americana.