ESPACIOS - CITADINOS|18 ene 2013, 09:31 AM|POR Olga Agustín (Editora de Lacasa) / Fotos: Maglio Pérez

El ADN de La Casa Shackleton

En Chile, esta casa Bauhaus es un legado del arquitecto Oscar Zaccarelli al artista Felipe Joos.
En La Casa Shackleton, el artista chileno Felipe Joos cuenta con suficiente espacio para albergar un atelier, un estudio-oficina para sus dibujos y un taller de diseño.
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Oscar Zaccarelli, uno de los arquitectos que dio pie a la arquitectura contemporánea de Chile, le dejó a su sobrino-nieto, el artista Felipe Joos, dos grandes legados: esta casa estilo Bauhaus (construida en 1934) y una pasión inequívoca por la arquitectura de interiores. 

“Pinto, dibujo y colecciono cosas desde que me acuerdo”. Así explica el chileno Felipe Joos su pasión por el diseño, que también está cifrada en la carga genética que le lleva a modificar con sus propias manos cuanta infraestructura puede.

 

Tras un periplo por el diseño gráfico y teatral, Joos descubrió lo mucho que le atraía el diseño ambiental. De modo tal que decidió especializarse en arquitectura de interiores y empezó a ejercerla en su hogar del sector Plaza Pedro De Valdivia en Santiago de Chile: La Casa Shackleton.

El nombre de esta casa viene dado en honor al navegante Ernest Shackleton. Tal vez eso explica por qué su estructura, a pesar de ser Bauhaus (carente de ornamentación en el diseño), consta de balcones tipo crucero, de ventanas que parecen claraboyas y de “un ambiente que parece navegar en un mar social”, según su propietario.

 

Y es que, aunque de 1934 a la fecha han sido incontables las remodelaciones en este espacio, todavía exuda arte, historia y tradición a través de sus 400 metros cuadrados que, hace un par de años, Felipe Joos convirtió en una especie de hostal y que, hoy día, han fungido como estudio de grabación y ¡hasta como plató cinematográfico!

 

Al área común, el recibidor, el comedor, la cocina y el baño de visitas, ubicados en el primer piso, se suman: un área que consta de tres estudios y un baño, un aparta-estudio con dos habitaciones y un baño, y el área de trabajo del artista. Es precisamente en esta última zona, en el estudio de Joos, donde este desplegó toda su creatividad arquitectónica e interiorista al unir la bodega y el garaje para crear un pequeño loft que se comunica con el apartamento del artista a través de una escalera.

 

El arte de acondicionar y decorar estos espacios interiores también fue cosa de Felipe Joos. “Aquí la ambientación es bastante ecléctica; mientras muchas piezas son heredadas, otras han venido a dar aquí, porque para algunos se trata de cosas viejas...”, explica. A su juicio, la decoración de su casa le describe muy bien, porque expresa claramente lo que le gusta; está inspirada en su infancia y sus pasiones; y refleja quién es, sobre todo, en su estudio y su taller. 

 

El coleccionismo, más que un hobby…

La afición de agrupar y organizar objetos correspondientes a una determinada categoría, forma parte de la vida de Felipe Joos. “Soy fan de los programas de History Channel, que muestran a recolectores de cacharros y vendedores de antigüedades, visitando personas con colecciones interesantes... Y si estas se relacionan con autos o aviones, ¡me encanta más!”, apunta.

 

Este creativo se considera un hombre afortunado: tiene suficiente espacio para albergar colecciones (militares y de autos y aviones de juguete), cuenta con un atelier para pintar, dispone de un estudio-oficina para sus dibujos y de un taller de diseño.  Sin embargo, este emprendedor que procura sus propias soluciones espaciales y que merece crédito por sus modificaciones arquitectónicas e interioristas, considera que él sólo llegó a La Casa Shackleton, descubrió sus espacios y los armó. “A veces creo que mi tío-abuelo Oscar dejó los lugares escondidos para que alguien los descubriera y los armara”, concluye Joos con un dejo de patrimonialidad.

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