Este jardín santiaguero prodiga una envidiable vista hacia Jacagua y el pico Diego de Ocampo.
Desde trinitarias, pasando por las bromelias, sin olvidar a los anturios, los laureles, las palmas o las orquídeas… Todas las especies vegetales y florales de este jardín se rodean de efigies empedradas y de un imponente sistema montañoso en el horizonte.
Todas las terrazas de la casa se integran a este jardín, y comparten este espacio -de 500 metros cuadrados de extensión- con una diversidad de especies vegetales y florales.
Una panorámica de la piscina-jacuzzi que está acompañada por un kiosco (con un baño en su interior)
Una vista donde imperan: las figuras de piedra de una pareja de infantes que encabezan una cascada; unas tinajas inmersas en un espacio repleto de vegetación, y una cicadácea rodeada de bromelias, que preside oronda un área del jardín mientras está insertada en un recipiente utilizado en los ingenios de la época de la Colonia.