Museos, guardianes de la memoria
Los museógrafos trabajan para que los museos dejen de ser simples escaparates donde exhibir objetos y se conviertan en espacios que propicien la interacción de los individuos con su patrimonio.
Los museos son los espacios idóneos para acoger el patrimonio de los pueblos, pero el legado tangible e intangible presente dentro de sus muros, más allá de ser conservado e investigado, debe estar relacionado con sus creadores y con la sociedad.
Así lo cree la museógrafa mexicana Rosa María Sánchez Lara, quien expresa que se amplía cada vez más el concepto de que los objetos dentro de un museo ya no deben verse como colecciones, como obras de arte, sino como testimonio de los individuos y de su medio ambiente.
"Investigación, educación y recreación son la piedra angular que manejan actualmente los museos, porque en la medida en que entendemos lo que estamos haciendo, lo disfrutamos, y en la medida en que el público se identifica con los objetos, reacciona, pide, y se puede ir respondiendo a sus necesidades", explica Sánchez Lara.
Está convencida de que todo el manejo que se hace en los museos no debe llevar sólo a la conservación del patrimonio, sino que también se deben implementar proyectos que busquen acercar al público para hacerlo participar más allá del área de exhibición.
EL PATRIMONIO EN LOS MUSEOS
La museógrafa Sánchez Lara, quien vino al país a dictar una conferencia sobre Museo y Patrimonio, invitada por el Ministerio de Cultura, tiene la teoría de que el mismo edificio del museo es la pieza mayor de la colección, porque desde ahí se comienza a conocer la herencia que se exhibe dentro sus espacios.
El patrimonio puede ser individual o colectivo, sostiene, y está referido no sólo a los objetos que están en los museos o los que se han obtenido dentro de la vida familiar, alude también al legado natural, que en los últimos tiempos ha despertado preocupación e interés por defenderlo.
Asegura que los museos son lugares apropiados para enseñar a cuidar el patrimonio, sobre todo los bienes naturales, y puso como ejemplo el Museo del Desierto, en el norte de México, donde se realizan investigaciones acerca de las especies vegetales de la zona y sobre todo se instruye para su conservación.
Por otro lado, señala que el patrimonio cultural exhibido en los museos es como un espejo de lo que somos, porque ofrece la imagen de cómo viven los seres humanos, y su manera de relacionarse con el mundo.
En cuanto al llamado patrimonio monumental, precisó que la monumentalidad no tiene que ver con el tamaño, porque monumental puede ser una pieza de cerámica, restos de una cultura antigua o un retablo renacentista, y no se debe a sus dimensiones sino a sus significados.
Aclara además que el patrimonio no es sólo objetual, que también existe el intangible, que son una serie de significados que en la actualidad han adquirido gran importancia, y que han despertado el interés de organismo como la UNESCO, que está tomando medidas para su conservación.
"El patrimonio intangible es mucho más difícil de conservar porque es dinámico, va cambiando con los tiempos, no se repite tal cual. Sabemos que existe una serie de significados, de símbolos y que la participación de la comunidad puede ir cambiando algunos principios, pero hay cuestiones que permanecen en la medida en la que se va reconociendo su valor, lo cual permite que se puedan conservar", asegura.
Sánchez Lara plantea que aunque sea intangible este patrimonio, también puede ser mostrado en los museos, y puso como ejemplo la Fiesta del Día de los Muertos en México, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La museógrafa explica que los mexicanos celebran la muerte porque es una manera de enfrentarla, de relacionarse con ella ante su imposibilidad de entenderla, y que esta celebración coincide con la época de cosechas, lo que permite que las ofrendan sean abundantes y coloridas, "y precisamente esas ofrendas constituyen lo tangible de esta tradición y lo que podemos exhibir en los museos".
Museos como el de la Muerte, de la Memoria, de la Resistencia, de la Tolerancia, son conceptos que para Sánchez Lara muestran una nueva manera de mirar el mundo. Para ella, más allá de su definición de conservación e investigación, un museo es un lugar donde se guarda la memoria, sin la cual los seres humanos no podrían reconocerse.
"La memoria no es sólo una parte física, hay una memoria emocional y esa es la que a nosotros los museógrafos nos interesa, la que entendemos a partir de sensaciones, y es por eso que los museos buscan revivir las emociones a través de colores, olores y sonidos", agrega.
LA INTERPRETACIÓN
La museógrafa mexicana sostiene que hay un interés marcado en quienes dirigen los museos en que las personas aprendan a interpretar lo que ven, y de hecho se están desarrollando programas de enseñanza para lograrlo.
Dice que hay la pretensión de que los grupos aprendan a interpretar sus patrimonios, y que ahora lo primero no es aprender fechas exactas de los acontecimientos históricos o de qué material están hechos los objetos, "lo importante es que el público aprenda a interpretar su pasado y aprenda de él".
LOS ESPACIOS DE UN MUSEO
Rosa María Sánchez Lara concede gran importancia a los espacios dentro de los museos, y considera fundamental que contengan todo lo que necesitan las personas que lo visitan; incluso, algo tan simple como una cafetería o una tienda de recuerdos es para esta profesional algo fundamental.
Explica que si las personas no tienen dónde detenerse a descansar, a tomar algo o comprar, lo más probable es que se cansen y se marchen antes de terminar el recorrido, pero si tienen la posibilidad de hacer un alto, hay una mayor probabilidad de que permanezcan por más tiempo en las instalaciones del museo.
Dice que el concepto de museo ha cambiado mucho en los últimos tiempos, porque pueden ser lugares más participativos, donde las personas pueden ir a disfrutar de los objetos que allí se exhiben y a la vez hacer otras actividades.
Puso como ejemplo el Teatro Museo Dalí, donde se exhiben las obras del pintor español Juan Salvador Dalí, construido en el interior de las ruinas del viejo Teatro Principal de Figueres, en Cataluña.
Este museo está considerado como la gran obra de Salvador Dalí, porque fue concebido y diseñado por el artista para proporcionar al visitante una verdadera experiencia surrealista, para adentrarse en el mundo único y cautivador de su creador.
Para Sánchez Lara este es un buen ejemplo de cómo un patrimonio individual llega a convertirse, primero, en el patrimonio de un pueblo, y luego, en un patrimonio universal.
MUSEO DE ARTE MODERNO EN PARÍS
Para la museógrafa mexicana Rosa María Sánchez Lara un museo exitoso, que llena el cometido para el cual fue creado, es el Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou, de París, inaugurado 1977, el cual alberga una de las colecciones de arte moderno y contemporáneo más completas del mundo, y además cuenta con un centro de investigación musical y acústica, y una biblioteca.
El Pompidou es de uno de los museos más frecuentados de Francia, con cerca de seis millones de visitantes al año. Fue diseñado por los arquitectos Renzo Piano y Richard Rogers. El edificio cuadrado, de estructura industrialista, deja visible en el exterior los conductos de agua, aire y electricidad, pintados de colores atrevidos, lo que permite dejar un interior diáfano. Aunque se desató una polémica cuando fue acabado, hoy día la gente se ha acostumbrado a su peculiar aspecto y goza de mucha popularidad. Es uno de los primeros edificios de la arquitectura high-tech.
Sánchez Lara dice que los jóvenes se identifican con el contenido del Centro Pompidou, que ha logrado llevarles nuevos conceptos por medios novedosos.
Diario Libre





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