Bienes Raíces|23 nov 2012, 12:25 AM|POR Rainier Maldonado

Hogares para los nuevos tiempos

Espacios altamente funcionales y a precios razonables.
Apartamentos de dos habitaciones en el Proyecto Micasa.
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En este proyecto la palabra "funcional" no juega un papel trivial, más bien adquiere un matiz importante, porque cada unidad de vivienda fue creada siguiendo el concepto Le Modulor desarrollado por el mítico arquitecto francés Le Corbursier.

A poco más de un año de su promulgación, los efectos de la Ley de Incentivo para el Desarrollo Inmobiliario se palpan en el dinamismo que va adquiriendo el sector de la vivienda económica en el país. Con una frecuencia que va en aumento, cada vez más surgen proyectos inmobiliarios de variadas características que compiten para captar a los adquirientes del mercado, y esta competencia, a su vez, incentiva al máximo la creatividad y la eficiencia en cada una de las propuestas.

A esta cruzada para disminuir el déficit habitacional, que ya supera el millón de viviendas, suma su aporte la Promotora García Armenteros con su proyecto de comunidades residenciales Micasa, en Santo Domingo Este.

 

Reconocida gestora inmobiliaria, Promotora García Armenteros ha creado desde hace más de 24 años numerosas soluciones entre ellas más de 18 plazas comerciales en el polígono central, entre ellas Bella Vista y Diamond Mall, Plaza la Lira y Andalucía; además, edificios, como la Torre Empresarial o la Torre Piantini; proyectos de villas, turísticos inmobiliarios, como marinas o residencias turísticas en Casa de Campo, o proyectos de envergadura como Puerto Bahía en Samaná, hecho junto a la familia Bancalari. Todo en conjunto, experiencia y conceptos, son la base para el desarrollo del nuevo proyecto.

Micasa, en palabras de José García Armenteros, presidente y fundador de la promotora, combina el fruto del manejo del uso eficiente de los espacios en las plazas pero también de la organización de comunidades agradables y seguras. "Un proyecto donde cada vivienda le ofrece a sus habitantes un espacio altamente funcional por un precio razonable". Y aquí la palabra "funcional" no juega un papel trivial, más bien adquiere un matiz importante porque según las explicaciones, cada unidad de vivienda fue creada siguiendo el concepto ‘Le Modulor' desarrollado por el mítico arquitecto francés Le Corbursier.

Cuando se aplica el principio de Le Corbursier la base del diseño es la propia persona, el ser humano. Se busca que quien habite una vivienda sienta que el espacio se adapta a su persona y no que ella se adapta al espacio. El ejemplo clásico, describe García Armenteros, es el comedor.

Según rememora, tuvieron que modificar el diseño del proyecto porque la forma del espacio para comer no permitía que una persona pasara a esa área si había otra sentada a la mesa. El problema se solucionó utilizando una maqueta en tamaño real en la que se realizaron cambios hasta conseguir que una persona sentada y otra pasando con una bandeja en mano tuvieran el espacio suficiente para coincidir ambas sin interrumpirse.

Así, conforme al detalle de los planos y también a las fotografías del apartamento modelo, en el proyecto de Micasa hay dos tipos de unidades, la primera con un espacio de 55 metros cuadrados que integra dos habitaciones, comedor, cocina, baño, sala de estar, closet y balcón, por un precio de RD$1, 340,000. Y la segunda, que en un espacio de 72 metros cuadrados tiene distribuido tres habitaciones, comedor, cocina, baño, sala de estar, closet y balcón, por un precio de RD$1,750,000.

El proyecto total es de 300 viviendas. La mayoría de la etapa inicial se ha vendido y ya se ha empezado la construcción de 32 unidades más. Detalles del proyecto se pueden encontrar en la página de internet: yapuedotenermicasa.com

Según los planes, la idea de la Promotora García Armenteros es desarrollar este tipo de proyecto en diversos puntos de la ciudad. Uno en Santo Domingo Norte, otro en el Oeste y uno en el Suroeste, en adición al de Santo Domingo Este que se encuentra en fase de construcción. Los demás agotan su fase de diseño.

PROCESO DE CREACIÓN

Toda construcción agota un proceso de varias etapas. En el caso las viviendas de Micasa el estimado de tiempo que dura una edificación para ser levantada es de aproximadamente cuatro meses, la mayor parte del tiempo se va en la terminación en elementos como la colocación de ventanas, el acondicionamiento de las calles y jardines, pinturas y demás. De acuerdo a la constructora, la rapidez es fruto del modelo de construcción que se utiliza. Un modelo que no obstante a no permitir cambios en su estructura, ofrece una sismoresistencia más alta que otros modelos, porque tiene varillas cada diez centímetros, cuadriculadas, y electro soldadas, mientras que en otros sistemas es cada 60 centímetros.

La estructura inicia con una platea de hormigón a la cual se amarran varillas desde la base cuando se vacía. Luego se impermeabiliza para evitar infiltración de insectos como el comején, y se crean mallas corridas. Luego, se levantan los muros, se realiza el vaciado, y así sucesivamente hasta terminar la edificación.

"Es una estructura monolítica, amarrada en hormigón completa, lo que ofrece una seguridad sísmica inmensa", apunta García Armenteros.

CALIDEZ Y ESTÉTICA

Fuera del criterio técnico de la sismoresistencia y la seguridad de cada infraestructura, el otro pilar de la construcción de Micasa, de acuerdo al presidente de la promotora, es que los habitantes de las casas no sintieran que al llegar a ella llegaban a una masa de concreto. Y en con sus propias palabras, el presidente de la compañía explica que aunque "el esquema más eficiente actualmente es la construcción de hormigón vaciado con moldes de aluminio, no necesariamente tenía que terminar cuadrado".

"Así entendimos que con algunos detalles de fachada podríamos lograr que esas propiedades tuviesen una estética arquitectónica muy relacionada a la arquitectura tropical nuestra, que es lo que hace que cuando una persona pasa por ahí quede prendado, quiera entrar y acaben adquiriendo una vivienda".

En sus conceptos arquitectónicos, Le Corbusier admiraba los arquitectos navales porque tenían que distribuir, cómodamente, en un recinto cercado y cerrado una serie de cosas, con la acotación de que en él la gente no se choque en su flujo normal con paredes o muros mal colocados. Y es que como afirma Armenteros, "si uno pasa por un lugar y se lleva un canto, ese espacio no funciona".

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