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SAUDADES|12 ene 2013, 12:00 AM|1|POR Ligia Minaya

La penalización de José Pimentel

Este dominicano de origen, residente en New York, acusado de un terrorismo que no llegó a cometer, y de pertenecer a la red de Al-Qaeda, puede ser condenado a cadena perpetua. Ya se imaginará usted todo el tiempo que pasará en la cárcel cuando solo tiene 28 años. Los cargos que enfrenta son por la fabricación de una bomba y la posesión de armas. Todo esto lo denunció a la policía un drogadicto que servía de "calié". Se había convertido al islamismo y asistía a la iglesia vestido con su túnica, como un musulmán, pero también usaba en algunas ocasiones un atuendo de rapero y, otras veces, de jugador de baloncesto ¿Y entonces, qué es lo que quería ser en la vida? ¿Matador, rapero o jugador de fútbol?

Dicen tener pruebas, pero yo me pregunto ¿y los que tienen armas será para ser asesinos o solo para defenderse? Habrá que ver. Ahí está la madre del muchacho que mató niños y maestros en una escuela de Connecticut ¿por qué esa mujer, teniendo un hijo problemático, tenía cinco armas en su casa? ¿Sería para decoración el armario? Y de ahí en adelante nada más que decir. Los maestros tendrán pistolas. Ya se ha aumentado su compra sin saber en qué manos estarán. Lo que no se sabe, a ciencia cierta, es si este dominicano pensaba matar a cientos de personas, lo que sí se sabe es que no tenía muy claro lo que pasaba por su vida. Según cuenta su padre, no tenía trabajo, la madre de su hijo lo había dejado y sufría de depresión a cada instante. Y si a esto se agrega que no tiene abogado para que lo defienda, ya usted me dirá. Los fiscales de USA sacan pruebas hasta de donde no las hay y le piden al acusado que se declare culpable para agilizar el caso, y con ello buscan auto-felicitarse. Aquí, el hispano o el norteamericano que no tiene miles de dólares para contratar a un abogado, se lo lleva el diablo. José Pimentel lleva dos años preso y todavía no se sabe cuándo se llegará al fondo del asunto.

Y lo peor es que aquí, la justicia, no se permite que se hable mucho. Y en las cárceles tampoco se concede que se visite sin permiso previo, ni que se le lleve comida, ni libros, ni medicina y los encuentros no se hacen de manera personal ya que se usan aparatos parecidos a las computadoras o a las televisiones. En algunas, cuando el delito no es muy grave, más bien un asunto civil, al cabo de un tiempo les dan un par días de libertad. Las celdas son limpias, es verdad, pero estar preso es matar la libertad, lo cual es justo para quien comete delito o crimen ¿y si no lo ha cometido todavía? Por eso pienso en este muchacho. No sé cuanto pesará su culpabilidad, como tampoco sé cómo se podrá comprobar su inocencia. Si se construye una bomba y no se lanza, si se poseen varias armas y no se ha matado a nadie, entonces tendrá que aparecer alguien que demuestre que "había un balcón y no se empujó a nadie". Así son las cosas. Cada ser humano trae dentro lo bueno y lo malo, a veces le florece uno y otras veces se le queda enterrado el otro. Unos y otros consiguen demostrar su inocencia con abogados bien pagados.

Denver, Colorado

Si se construye una bomba y no se lanza, si se poseen varias armas y no se ha matado a nadie, entonces tendrá que aparecer alguien que demuestre que "había un balcón y no se empujó a nadie". Así son las cosas.

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