Noticias|28 ene 2013, 12:05 AM|1|POR O.santana/b.scharboy

Reunión del CEN termina en balacera

Perredeístas de Mejía y Vargas se enfrentan a tiros, pedradas y sillazos ante Policía pasiva
Un hombre huye de los efectos de los gases lacrimógenos.

SD. Las primeras sillas comenzaron a volar en el patio de la Casa Nacional del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) próximo a las nueve de la mañana. "¡Orden, compañeros orden!", gritaba impotente el maestro de ceremonias de la abortada reunión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN).

Afuera del partido, el grupo de Hipólito Mejía parecía que recibía información de los acontecimientos. Se dijo como rumor a los que estaban allí, que supuestamente llegaba el presidente del PRD, Miguel Vargas Maldonado, y las barandas de seguridad frente al local, ubicado en la avenida Jiménez Moya, cayeron como fichas de dominó.

La incertidumbre hizo que algunos militantes y los agentes policiales, que se mantuvieron por más de 45 minutos ajenos al desorden, huyeran para defenderse. El resto, un grupo decidido, realizó el primer intento por penetrar al local; pero antes rompieron sillas, el detector de metales y las carpas instaladas afuera.

Minutos después se escucharon los primeros disparos. Fue el inicio de una balacera que se prolongó por casi una hora; y que sólo tuvo espacios de sosiego cuando los militantes eran replegados a tiros o bombas lacrimógenas por los policías.

El regidor Robert Arias fue el primero de los perredeístas en salir con heridas. Sangraba de la cabeza por un sillazo. Luego, Geison Eduardo Leyva Batista fue herido de bala en una pierna, por lo que fue internado en un centro médico. Al final fueron ocho los heridos en el enfrentamiento de ayer.

Un campo de batalla

Los primeros incidentes obligaron a Vargas, sin iniciar oficialmente la reunión, a salir con su séquito de seguridad a gran velocidad en vía contraria por la avenida Sarasota, dejando el terreno libre para los intercambios de tiros, pedradas y sillazos.

Las inmediaciones de la Jiménez Moya con Sarasota, parecían un campo de batalla, entre seguidores de Vargas y Mejía, que atacaban ante la mirada indiferente de las tropas de la Policía.

Desde la azotea del local nacional perredeísta se hacían disparos, que eran respondidos desde diferentes posiciones. Los tiros, y objetos lanzados en la refriega destruyeron las puertas del local del PRD. También la tienda de licores Bakkus resultó con sus vitrinas rotas, y la estación de gasolina, Esso, fue impactada por varias piedras, mientras el salón de reuniones del PRD tenía sangre esparcida en el suelo, propio de una lucha encarnizada.

La calma llegó próximo a la 9:45 am, cuando los militantes de Mejía ocuparon finalmente la Casa Nacional, pero fueron sorprendidos con tiros y bombas lacrimógenas, otra vez. Minutos más tarde tres hombres con armas largas y pertrechos militares penetraron el partido y tomaron la azotea. A las 10:00 am llegó Mejía, lo que inició el proceso de entrega del local a la Policía para fines de investigación.

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