Noticias|21 may 2013, 12:00 AM|15|POR Omar Santana

Menores haitianos, víctimas de trata y trabajo infantil, en el limbo

Admiten eran limpiabotas y pedían en las calles
Menores aseguran que sus familiares no les enviaban a la calle.
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SANTO DOMINGO. "Fue como a las cinco de la madrugada, yo estaba durmiendo. Conmigo, en el mismo cuarto, había dos muchachos más, pero eran más viejos. A mí me dejaron. A ellos se los llevaron. Se llevaron a todo el mundo. Los familiares que yo tengo aquí los llevaron a Conani", narra un menor haitiano de doce años que es limpiabotas, y dice haber vivido en una de las habitaciones ubicadas en los callejones perpendiculares de la calle Juan Isidro Jiménez, en el barrio Kennedy, de Los Alcarrizos, donde la Procuraduría General de la República ejecutó una redada la pasada semana contra grupos que se dedican a la trata de personas, principalmente menores.

El operativo también alcanzó otros barrios del Gran Santo Domingo .

El joven, a quien llamaremos "Juan", dice que estuvo dentro de una de las habitaciones a las que penetró la Procuraduría. Juan ha quedado en un limbo. Según él, también un primo suyo, quien lo trajo de Haití, fue detenido, y ahora espera por su hermana mayor, "que trabaja en la capital", para buscar dónde quedarse. "Juan" tiene un hermano menor, de diez años, que ya había salido a limpiar vidrios cuando se realizó la redada. Ambos están aterrados. El hermano menor de Juan habla poco español. "Él dice que quiere que se lo lleven a Conani", dice Juan de su hermano, "para allá se llevaron a todo el mundo".

"Juan" es sólo uno de un grupo de alrededor de diez menores que dan palos a ciegas luego de la acción de la Procuraduría. Ellos dicen que esperan las cuatro de la tarde para salir a trabajar o a mendigar.

-¿Era tu primo el que te mandaba a la calle? -"No. Yo salgo porque tengo que buscar qué comer y ropa. Mi hermana paga la habitación". -¿Quién te trajo? Mi primo me trajo, contestó "Juan".

"Hacían lo mal hecho"

Rubenson Pie, de 20 años, que trabaja en la construcción, difiere totalmente de la historia de "Juan". "Ellos (los que vivían en las habitaciones) lo hicieron mal. Yo no quiero hablar mal de eso. Pero por eso que ellos estaban haciendo se critica a todos los haitianos que están en este país", Rubenson continúa. "Esa gente mandaba a todo el mundo a la calle. Esa gente hace mucha vaina mal en la calle. A mí no me gusta eso así".

Para los moradores dominicanos vecinos de los haitianos detenidos, todo el aparataje se parece a una investigación realizada hace dos años por la Dirección General de Migración. "Hicieron lo mismo. Se tiraron de madrugada, se llevaron unos cuantos y se fueron. Y después volvieron. Es lo mismo siempre", declaró Osiris Montero, "En este callejón traían a los muchachos de Haití para ponerlos a trabajar. Ellos vivían en esas seis calles de ahí arriba. Es verdad".

Juliana Torres, moradora en el Kennedy, dijo que los haitianos detenidos tenían el sector en zozobra. "Eran escandalosos. Hasta la madrugada parecía que estaban peleando y se gritaban cosas", dice la señora "uno no sabe qué se dicen; pero eso era la noche entera".

El drama de las niñas

Una menor de 14 años, "Yocasta", quien insiste en que su papá era un obrero de la construcción, que solamente dormía dentro de las casas. "Por favor que me suelten a mi papá, que lo que hace es trabajar; yo no tengo adónde ir. Yo no tengo qué comer. Se llevaron todo. Esta es mi única ropa y la tengo que lavar todos los días".

Yocasta dice que su padre, Yeison Pie, no la mandaba a trabajar a la calle. "Yo iba a casa de un amigo de mi papá dominicano. Yo iba a ayudar a la mujer del dominicano en la casa, en lo que mi papá iba a la construcción", cuenta. La historia de "Yocasta" se repite en tres menores más, de la misma edad, que la acompañan.

"Aquí me están diciendo que me meta a cuero. Parece que eso es lo que quieren", dice la joven.

Antecedentes

En octubre de 2011, la Dirección General de Migración capturó lo que denominó una red que se dedicaba a la trata ilegal de menores y mujeres haitianos. Tras los operativos, la presencia de los menores en las calles se redujo.

Pero al cabo de unos meses, retornaron sin mayores represalias contra esos grupos.

Antes de la persecución de Migración, DL publicó cómo los jóvenes salían del referido sector de manera sistemática para ir a trabajar a las calles, y al final del día, retornaban a las casas de las personas que los habían traído al país.

Uno de los principales problemas en la persecución de los que envían a las mujeres a pedir, es que en una gran parte de los casos, son los tutores o familiares más cercanos que tienen los menores de manera reconocida en el país.

En el caso de "Juan" y su hermano, su primo no identificado es el responsable. En el de "Yocasta" es su padre y su madre está en Haití. Entre los otros niños y adolescentes, que son unos siete, no quieren hablar, pero dicen que viven con sus tíos o primos.

Los vecinos asumen, y denuncian otras cosas. "Todos los que viven en esas casas piden, limpian vidrios, botas, o venden en la calle, todo el mundo", vocifera una vecina sin dar su nombre.

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