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VIDEO | Una labor que devuelve sonrisas a menores con discapacidad

Anoche realizaron una actividad en el parque Mirador para recaudar fondos.

SANTO DOMINGO. El aire navideño ya se siente en la Fundación Escuelitas Rayo de Sol. Las estrofas de la tradicional Belén, campanas de Belén, son interpretadas con gran dinamismo y euforia por los pequeños infantes de escasos recursos económicos y con discapacidad intelectual que integran la organización no gubernamental.

Son niños con padecimientos de Síndrome de Down, deficiencia de atención, problemas de conducta, lesión cerebral leve, moderados y profundos, provenientes de los sectores más humildes del Gran Santo Domingo: La Zurza, Capotillo, Simón Bolívar, Ensanche Espaillat y Las Cañitas.

La Fundación es el centro donde reciben la educación y la alimentación que su humilde condición económica no les permite tener.

"Tenemos un programa pedagógico que va desde kínder hasta cuarto de primaria. Además, le damos terapias del habla, de aprendizaje, de conducta, este último junto a las psicólogas que trabajan en las escuelas", especifica Jacinta Torres, directora de la entidad.

Torres, quien lleva más de 30 años trabajando en favor de la niñez, asegura que en esta labor ha recibido lo que ningún otro trabajo le ha otorgado: espiritualidad.

"Crecí aprendiendo que no se vive solamente para uno, sino para compartir con los demás. Y es que Dios no llama a nadie por teléfono para que haga una labor, pero el evangelio lo dice muy claro, servir a los pobres y en este caso ellos son los pobres más pobres, dentro de los pobres, pero son ricos porque tienen eso que el mundo no te da: la sinceridad", apuntó con una expresión sencilla que no abandona su rostro.

Su objetivo es hacer una labor para ayudar a unos niños a los que, afirma, la "sociedad no les da mucho valor".

"Tenemos niños desde cinco años hasta jóvenes de 25, dependiendo la discapacidad. Niños desnutridos que logramos sacarlos de ese cuadro e incorporarlos a la clase normal, le impartimos terapia ocupacional donde hacen labores de reciclaje, tejen pulseritas, llaveritos, que luego le sirven para trabajar en favor de su familia", subrayó.

Caridad aprendida
 
La labor humanitaria que realiza Jacinta Torres, no es de ahora. Esta mujer de aspecto amable y por demás atenta, creció en un hogar católico y desde niña veía a su madre preparar un paquete de comida, frutas, víveres y vegetales, para dárselo a unas ocho familias que pasaban los sábados a buscarlo.

"Desde niña he hecho voluntariado, ya joven me encontré con un movimiento que cambió mi vida. Vengo de un colegio jesuita donde lo importante era ser inteligente, por eso valoré mucho la inteligencia de la persona, no me importaba que tuviera mucho dinero, sino que fuera muy inteligente, entonces, cuando conocí al fundador de Fe y Luz, me llamó mucho la atención ese señor tan inteligente, de una familia noble de Canadá, que dedicó su vida a trabajar con los niños, y dije, pero ese hombre está como loco, pero qué pasó, que su locura se me pegó", narra entre risas.

Los 27 años de la Fundación
 
 
El centro fue creado en 1987 y comenzó con ocho infantes en la Parroquia San Juan Bautista, ubicada en La Zurza.

"Yo dirigía el movimiento Fe y Luz, en ese entonces, era la coordinadora para América Latina y el Caribe, pero algunos comunitarios me pidieron que hiciera una escuelita para ellos, sin embargo, Fe y Luz era una escuela de encuentro por parroquias y pedí permiso a los fundadores para hacer esa misión", relató Torres a DL.

Ahora, desde el Ensanche Luperón, donde opera la Fundación, unos 400 niños tienen la oportunidad de recibir una enseñanza especial hasta las 5:30 de la tarde.

Actividad navideña

Aunque reciben una pequeña ayuda económica por parte del Estado, Torres reconoce que les hacen falta más recursos para funcionar mejor.

"Nos hace falta dinero para poder absorber la nómina de pago, que es bastante, somos 43 empleados de los cuales sólo doce reciben un sueldo del Gobierno, lo demás tenemos que buscarlo", destacó.

"En estas navidades queremos darles juguetes pero también cubrir las necesidades que tengan, como uniformes, pantalones y zapatos", agregó.

Es por esa razón que este sábado 6 de diciembre, a las 7:30 de la noche, realizaron una actividad en el restaurante El lago, del parque Mirador Sur, para recaudar fondos.

La Fiesta de Mozos Famosos, como se denomina la actividad, tuvo un costo de RD$3,000 por persona.

"Es una actividad que ya tenemos cinco años haciéndola. Nuestra meta es conseguir dos millones de pesos para lograr pagar el doble sueldo de los empleados, y como en Villa Altagracia nos hace falta un área de terapia para los niños, queremos empezar una pequeña construcción en 2015, para que las sicólogas puedan trabajar".

Los niños de la Fundación prepararon sus cánticos navideños para esta actividad.