|Lluvias|
| 16 NOV 2016, 12:00 AM

“Esto era agua y cielo”; el panorama en el Bajo Yuna


SAN FRANCISCO DE MACORÍS. Las inundaciones no cesan en varios pueblos del norte, donde las lluvias han generado innumerables pérdidas, tanto en infraestructura como en la agricultura.

“Esto era sólo agua y cielo”. La frase del señor Eleuterio Mejía puede ser normal si se refiriera al mar, pero lo hace señalando la cuenca de las montañas, en la localidad Alto de Caipora, en el municipio Villa Riva, en San Francisco de Macorís.

El lugar permaneció aislado durante dos semanas, debido a que la crecida de los canales Arequín, Pontón y Payabo, alimentados a su vez por el río Yuna, los “trancó”.

Ayer podían cruzar, casi a nado, por el camino que los comunica con Reventón, localidad que también hace frontera con Los Contreras, y donde todavía permanecen aislados, debido a que el Yuna mantiene toda la zona inundada.

En Alto de Caipora dicen que apenas un día de la semana pasada recibieron ayuda del Gobierno, que envió, a través de la Defensa Civil, unas fundas de comida, y luego no volvieron.

“No pasamos hambre, gracias a que con la crecida llegan peces y de una finca nos daban lechosas para que la gente comiera cada vez que quisiera”, cuenta Eleuterio Mejía Luna, uno de los residentes de Alto de Caipora.

En Reventón, el regidor Ramón Ureña Ulloa muestra preocupación por la suerte de las aproximadamente 150 familias de Los Contreras, donde todavía las crecidas no bajan. Tanto Ulloa, regidor del municipio Villa Riva por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), como otros residentes del lugar, aseguran que no han visto a ningún organismo de socorro ir en auxilio de esas localidades.

Las pérdidas en la agricultura todavía son incalculables, pues tienen cientos de tareas sembradas de arroz, cacao, lechosa, que permanecen bajo agua. Tampoco conocen el efecto sobre el ganado.

En Matancitas y La Gorda, en Nagua, la situación es similar o peor. Aunque el agua inundó varias decenas de casas, a los residentes de estas comunidades les preocupa sobre todo la pérdida de sus cultivos.

Ayer hubo pocas precipitaciones en la zona, pero la crecida del Yuna mantiene anegadas cientos de tareas sembradas de arroz.

“Todo se perdió, ya eso no sirve” se lamenta Dioris Hernández, en referencia a unas 50 tareas sembradas de arroz que tenía, y que estaba a punto de cosechar. Para cultivarlas había invertido unos RD$200,000 que ahora le debe a prestamistas informales.

Al agricultor, lo mismo que Eulogio Peralta, que perdió otras 25 tareas de arroz, le preocupa el crédito que tendrán que pagarle a sus acreedores, pues no tienen otra medio de pago que no sea esperar una próxima cosecha. Los campesinos de esta zona, que se sienten ahogados por las pérdidas, esperan que el presidente Danilo Medina ordene al Ministerio de Agricultura ir en su auxilio, cosa que todavía no se produce, según dicen.

Graves daños a la vivienda

Inundados en Arenoso

En el municipio Arenoso, decenas de viviendas y varias de las vías principales se mantienen inundadas debido a la crecida del río Yuna.

Casas destruidas

En las localidades de Altamira y La Torre, en Sánchez, varias viviendas colapsaron debido a los deslizamientos de tierra provocados por la saturación de los suelos.

En Altamira, unas nueve casas ya fueron destruidas y otras 16 están en riesgo de caer, debido a las grandes grietas que presentan.

Que los reubiquen

Familias se de La Torre se quejan de que pese al peligro de que las casas se les caigan encima, no pueden salir por no tener a dónde ir, y dicen que no han recibido el auxilio de las autoridades de socorro. Piden ser reubicados, y recuerdan un proyecto de apartamentos que se construyó en una ocasión para alojarlos, pero que se lo habrían quedado los políticos de la zona.

“Gracias a Dios no llovió anoche, porque si no, hoy no nos viéramos na’. Suerte que bajó esta mañana”

Eleuterio Mejía

Residente en Alto de Caipora.

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