|Soborno|
| 20 MAR 2017, 12:00 AM

Caso Odebrecht, instrumento de lucha intrapartidos en el país

Así lo explican politólogos al analizar la situación a lo interno del PLD

SANTO DOMINGO. Que el exdirector de Aduanas, Fernando Fernández, miembro del Comité Central del gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD), haya acudido a la marcha verde Por el Fin de la Impunidad que realizaron grupos de la sociedad civil en enero pasado; que Félix (Felucho) Jiménez, miembro del Comité Político de esa organización, se destapara la semana pasada con declaraciones de que las obras contratadas por la empresa Odebrecht en el país están sobrevaluadas, que por lo menos “tres o cuatro” de los nuevos peledeístas han metido la mano, y que aclarara que “no es verdad” que “ser peledeísta es sinónimo de ser honesto”, son evidencias de que el escándalo por los sobornos de la empresa brasileña están creando nuevas fisuras entre los integrantes del oficialismo, ya polarizado entre las figuras del presidente de la República, Danilo Medina, y el presidente del partido, Leonel Fernández.

A decir de varios politólogos consultados, esas fisuras avizoran un “derrame” de acusaciones entre figuras políticas importantes, sean de la misma o de parcelas distintas, en el que cada quien procurará sacar el mejor provecho de cara a la posiciones políticas futuras.

Un ejemplo es que, a las declaraciones de Felucho no le faltaron respuestas de varios miembros del PLD, entre ellos, su secretario general, Reinaldo Pared Pérez, quien recordó que la única vez que se presentó una queja con las obras de Odebrecht en el partido, estuvo relacionada a un cambio de ruta en la autopista del Coral que propuso el propio Jiménez “por interés personal”.

En 2007, Jiménez era ministro de Turismo, y debió salir a explicar a la opinión pública que no tenía propiedades en la Región Este del país, y que tampoco había recibido dinero de empresarios para aprobar proyectos en áreas protegidas de esa zona.

Sus aclaraciones fueron para acallar lo que calificó como una “campaña de descrédito” en su contra, luego de que en una de las publicaciones de Wikileaks (sitio web de Julián Assange, que publicó informaciones clasificadas de varios países) se le mencionara como un funcionario corrupto que había pedido dinero para aprobar proyectos a inversionistas estadounidenses.

“La magnitud de la corrupción en el caso Odebrecht, y el hecho de que la información básica que sale a la luz pública proviene de otros países, dificulta que el escándalo pueda encubrirse totalmente como ha sido la tradición dominicana. Eso dificulta que aún en un partido como el PLD, de férrea disciplina, se pueda contener el derrame”, comenta la politóloga Rosario Espinal.

Plantea que en esa lucha pública que parece empezar entre los peledeístas, algunos querrán salir más limpios que otros, y para lograrlo, tendrán que delatar a los más involucrados en los actos de corrupción.

Para el también politólogo Belarminio Ramírez, las consecuencias del caso Odebrecht serán utilizadas como instrumento de luchas intrapartido por candidaturas y puestos de dirección.

“El escándalo Odebrecht afecta la imagen de actores importantes de todos los partidos mayoritarios, y esto hace que los personajes involucrados y sus entornos dejen entrever preocupación, mientras que dentro de la propia organización otros se alegran de que el acontecimiento esté sucediendo”, dice.

¿Dónde lavar los trapitos?
¿Dónde lavar los trapitos?

El estratega en comunicación, Carlos Nazario, advierte que los actores a lo interno del PLD asumirán sus posiciones de manera autónoma, porque los consensos ya no están donde estaban. Para explicar eso, recuerda que desde mediados del 2015, cuando se acordó la reelección presidencial, la composición política de esa organización, lo mismo que los grandes acuerdos que sostienen la legitimidad de su sistema, fueron alterados.

“Al estar el partido algo suspendido, en cuanto a su funcionamiento interno, los distintos actores y sectores buscarán jugar para aumentar su poder o actuar para producir escenarios de oportunidad. Cada grupo buscará agenciar y administrar su poder del modo que considere conveniente”.

Sin embargo, el experto en comunicación ve un error en que los dirigentes abandonen su acostumbrada manera de “lavar los trapos en casa”, y recuerda que parte del éxito del PLD ha estado en controlar sus conflictos y resolverlos adentro.

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