Llegó la grasa a los compañeros...
Había dudas sobre la manteca, pero llegó abundante...
Los perredeístas no se atrevían a prender el fogón y mucho menos a poner el caldero encima, ya que no sabían que realmente iban a cocinar. Si mucho o poco.
La razón es que gustan de los cocinados con mucha grasa y esta no había llegado ni se conocía día ni hora, pero tampoco cantidad.
Como vecinos de pueblo y de empalizada a empalizada se preguntaban:-- ¿Qué tu sabes? -tengo para decirte como la canción que "nadita de nada".
Ese desasosiego tenía a la campaña en un limbo y a los perredeístas oliendo desde lejos y soñando con ver a Linda.
Sin embargo, ya ese desánimo pasó. El dinero empezó a llegar, y dicen que da, incluso, para postre. En zonas o municipios que antes mandaron sumas modestas, ahora las duplicaron.
Los cuartos nunca serán suficientes, pero nadie puede alegar que trabaja a manos peladas, y si se recupera la antigua mística, la sabana alcanza sin que haya que encoger los pies.
--Ayer hubo una reunión con los delegados.
-- ¿Y?
-- Oh, muchacho, fueron todos. Ya sabían lo que había, que más que manteca, era aceite de oliva.
-- Ja, ja, esos compañeros son el diablo.
La razón es que gustan de los cocinados con mucha grasa y esta no había llegado ni se conocía día ni hora, pero tampoco cantidad.
Como vecinos de pueblo y de empalizada a empalizada se preguntaban:-- ¿Qué tu sabes? -tengo para decirte como la canción que "nadita de nada".
Ese desasosiego tenía a la campaña en un limbo y a los perredeístas oliendo desde lejos y soñando con ver a Linda.
Sin embargo, ya ese desánimo pasó. El dinero empezó a llegar, y dicen que da, incluso, para postre. En zonas o municipios que antes mandaron sumas modestas, ahora las duplicaron.
Los cuartos nunca serán suficientes, pero nadie puede alegar que trabaja a manos peladas, y si se recupera la antigua mística, la sabana alcanza sin que haya que encoger los pies.
--Ayer hubo una reunión con los delegados.
-- ¿Y?
-- Oh, muchacho, fueron todos. Ya sabían lo que había, que más que manteca, era aceite de oliva.
-- Ja, ja, esos compañeros son el diablo.
Diario Libre
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