EN DIRECTO|28 dic 2012, 12:00 AM|3|POR Emilio Jose Brea Garcia

Contradicciones del circular cotidiano

En la capital dominicana se concentra el mayor porcentaje del parque vehicular nacional. Entre los múltiples problemas derivados de eso y de la mala educación e indecencia de quienes conducen, están las agravantes físicas de unas estrechas calles y avenidas. Para colmo de males, la racionalización del transporte no existe dado el caos en las rutas que se disputan los gremios de choferes. Con todo y las dos líneas de Metro, el desorden ha crecido con las "paradas" que han generado las salidas y entradas del colectivo subterráneo. Decenas de carros públicos son estacionados frente a éstas, disminuyendo el ancho de vía para la circulación vehicular. Una mirada al todo, en sentido genérico, permite intuir que carece de autoridad, en todo el sentido de la palabra, y que por ello, muy conscientes de eso, los conductores cometen todo tipo de tropelías, pues no serán ni siquiera amonestados.

Pero también adolece de contener demasiadas vías de circulación en ambos sentidos y que las que son de una sola vía, son permanentemente violadas por cualquiera que conduzca, sin cuidado de la Policía Nacional (PN) que no hace nada al respeto (quizás si lo haga Amet). Es realmente lastimoso ver cómo vehículos de la PN (camionetas) dejan que pasen por su lado otros vehículos que vienen transitando en contra de vías sin que hagan lo debido ante dichas violaciones.

Entre esa multiplicidad de problemas derivados de la circulación cotidiana hay uno que pasa desapercibido y es aquel que bloquea espacios de rodamiento vehicular que hacen parte de lo urbano, que son extensiones de la ciudad, y que están dentro de centros, plazas y parques. Quienes han ordenado el cierre de los grandes portones de esos centros, plazas y parques, obligan al uso de la tradicional calle o avenida y contribuyen a acrecentar el desorden de la circulación vehicular diaria.

La Universidad Autónoma, el Centro Olímpico y la Plaza de la Cultura son tres ejemplos notables en esto de los cierres que afectan la circulación vehicular dentro de la capital dominicana. La UASD más que ningún otro, era parte integral de la ciudad y fue sectorizada, desarraigada y cerrada como extensión vial de Santo Domingo. Habrán sido esgrimidas razones, quizás de sobra, pero no se previó el caos que generaría el impedimento de entrada vehicular para cruzar por dentro de ella, ni mucho menos el crecimiento del número de automóviles que ahora, actualmente, estacionan dentro del recinto enverjado.

El Centro Olímpico es otro caso que cercena la libre circulación por su interior., La construcción de media docena de edificios para dependencias estatales relacionadas con los deportes y uno de la Policía Nacional, demandan espacios de estacionamientos y las puertas de acceso que existían originalmente, pasaron a ser entradas y salidas de esos estacionamientos, por lo menos en lo que se corresponde con la avenida. Ortega y Gasset (lado Oeste) que colinda con el ensanche Naco. Tanto por el Sur (Av. 27 de febrero) como por el Norte (Av. J. F. Kennedy), los accesos están constreñidos. Sólo por el Este hay libertad de acceso, pero con el agravante que se debe salir por donde mismo se ha entrado, limitando la contribución de las vías interiores a simples elementos pivotales.

La Plaza de la Cultura, que no es plaza porque está encerrada por una verja, y que debiera ser Centro de la Cultura, por la cantidad de edificios que lo componen, pudiera contribuir a descongestionar el tránsito que se aglomera en la avenida. Máximo Gómez, pero el cierre permanente de dos de tres portones que hay al Sur, de uno de dos que tiene al Oeste, y de dos de tres que tiene al Norte, se convierten en obstáculos para una circulación alternativa que permita discurrir por dentro de la "plaza" para evadir los congestionamientos indicados o lo pesado del transitar por las avenidas Pedro Henríquez Ureña y César Nicolás Penson. Otro aspecto de esta "plaza" que sabemos no se tiene contemplado, es el que pudiera ocurrir cuando ya no esté allí la embajada de los Estados Unidos de Norteamérica. Obviamente que sería liberada la mitad obstaculizada de la calle Leopoldo Navarro, entre Pedro Henríquez Ureña y César Nicolás Penson, pero el gran espacio de la propiedad inmobiliaria que ocupa dicha embajada, ha de integrarse al "Centro Cultural" con un uso cónsono, adecuado y apropiado a su ubicación.

Estos tres lugares pudieran integrarse cada uno a su vez, a una dinámica de tránsito que intente dotar de fluidez al mismo en sus inmediaciones. Otros temas por toda la gran ciudad, han de estudiarse como se anuncian los proyectos de Odebrecht y el ADN. Hace tiempo que escribimos y decimos que hay un problema, un nudo, un conflicto de tránsito entre las calles Santiago, Juan Sánchez Ramírez y Socorro Sánchez, en su emplazamiento entre las barriadas de La Primavera y zona Universitaria. Nadie hace caso. Algún día un genio reaccionará, y solucionará, con una simpleza, una emboscada vehicular que se forma en las esquinas Santiago y Socorro Sánchez y que afecta a la Juan Sánchez Ramírez y sus entornos…

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