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Opinión|22 feb 2013, 12:00 AM|24|POR Diario Libre

Martha

No todo el mundo puede manejar la fama. Ni los sueños. Ni los éxitos. En el caso de Martha Heredia, hay que desearle que pueda manejar los fracasos.

Juguete roto de un concurso de televisión en la era de la televisión global. Demasiada exposición, demasiado pronto, demasiado ¿fácil?

Del anonimato a la adulación. De la noche al día, pasó de ser una chica de pueblo a ser "un orgullo nacional". Pero no puede manejarlo, falla. Y el derrumbe es destructivo. ¿Hay que insultarla ahora, despreciarla, apestarla? ¿La mujer es santa o villana? ¿La prueba de que mintió en su denuncia de maltrato es que la detuvieron por otro asunto?

Cuántas facetas de la vida en una sola historia: una chica que sueña con ser cantante, triunfa, es la reina de las redes sociales. Es decir, "la gloria". Un entorno familiar que quiere aprovechar el momento al máximo. (Como esos padres que no firman al peloterito esperando el gran contrato, el de los millones, y dejan pasar la pequeña oportunidad.) La chica se enamora de un artista popular que, cuando menos, es un mujeriego incorregible.

Más historias de nuestra cotidianidad: maltrato doméstico, insultos a la víctima. Las "otras" van a defender al hombre a la Fiscalía. Y ella, que ya no es una gloria, sino una arpía, es detenida por tráfico de drogas. En una historia así, en estos tiempos, no podía faltar el narco.

Martha pagará por lo que ha hecho. Pero saldrá de esta porque tiene mucha vida por delante. Ni era un símbolo nacional entonces, ni es Pablo Escobar ahora.

IAizpun@diariolibre.com
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