Una economía con esteroides
"Al igual que un atleta puede usar esteroides para lograr resultados rápidos, evitando al mismo tiempo los duros entrenamientos necesarios para adquirir resistencia y salud en el largo plazo, muchas economías emergentes han confiado en los ingresos de capital de corto plazo (el llamado dinero «caliente») para sostener su crecimiento, en vez de intentar difíciles reformas económicas y financieras." Sri Mulyani Indrawati
Considerada como una de las mujeres más poderosas del planeta, Sri Mulyani Indrawati es la Gerente Directora y Jefa de Operaciones del Grupo del Banco Mundial. En un artículo publicado por Business & Finance, ella plantea que los países emergentes se han beneficiado de una entrada masiva de capitales, como resultado de las condiciones monetarias que han generado las políticas de la Reserva Federal de Estados Unidos, las que han hecho posible un «crecimiento fácil» en los países receptores de esos capitales. En otras palabras, los flujos de capitales han actuado como esteroides que han inflado el desempeño de las economías emergentes. El problema es que el reciente cambio iniciado en la política monetaria norteamericana hacia una posición menos flexible pudiera estimular el alza de las tasas de interés y provocar, aunque sea gradualmente, una salida de esos capitales, de vuelta hacia los Estados Unidos. En todo caso, su preocupación es que la recuperación de las economías avanzadas pudiera poner al resto de los países en una posición más vulnerable, si persisten en competir con las prácticas habituales.
Ciertamente, una economía sin el esteroide de los flujos de capitales sentirá que sus músculos son más débiles y que habrá perdido capacidad para levantar el mismo peso competitivo y para generar el mismo crecimiento. Algunas economías ya están experimentando estos efectos. En el caso dominicano no parece que esos flujos de capitales hayan tenido un rol muy importante en los últimos años. La inversión extranjera directa (IED) que llega al país tiene una vocación de más largo plazo; no obstante, en el año pasado hubo una reducción de unos mil quinientos millones de dólares por ese concepto (incluido el efecto de la Barrick Gold), lo que situó el monto de la IED en su nivel más bajo desde el 2007. Sin embargo, la economía dominicana tiene otras fuentes de esteroides que han hecho posible mantener un ritmo de la actividad económica por encima de lo que pudiera considerarse normal; particularmente, me refiero al endeudamiento, cuyo nivel se ha convertido en una seria preocupación para el futuro económico de la nación.
Precisamente, en esta semana el Poder Ejecutivo sometió sendos proyectos para la inyección soberana de US$1,500 millones en forma de bonos, y de RD$33,000 en bonos domésticos. En total, unos RD$100,000 millones se estarán adicionando al torrente económico y estimular, de manera artificial, el desempeño de la economía dominicana. Se trata, como diría la señora Indrawati, de una economía que ha fundamentado su estabilidad en el uso de esteroides, especialmente a través de un endeudamiento creciente que parece no tener frenos, al menos en el mediano plazo. En realidad, a esos RD$100,000 millones se agregarán, en el transcurso del año, otros RD$89,000 millones; entre ellos, los financiamientos de Petrocaribe (RD$26,640 millones), organismos multilaterales (RD$24,000 millones), y la banca comercial (RD$11,000 millones). Es decir, al final del 2014 el endeudamiento público neto se habrá incrementado en unos RD$78,000 millones (recuerde que las aplicaciones financieras son de unos RD$111,000 millones), lo que podría significar que para finales del 2015 la deuda total se ubicaría por encima del 50% del PIB. Un elemento que agrega riesgos a esta realidad es que la mayor parte del financiamiento presupuestado (82%) se origina en financiamientos externos, incrementando la vulnerabilidad presupuestaria ante posibles depreciaciones de la moneda nacional. Esto, a su vez, introduce un no deseado interés en la política cambiaria hacia un mayor control de la cotización del dólar, en detrimento del sector exportador.
Al igual que los países emergentes, que no han hecho las debidas reformas económicas en el marco de la masiva entrada de capitales -como señala la Jefa de Operaciones del Banco Mundial-, nuestro país no ha aprovechado los crecientes niveles de endeudamiento público para hacer las reformas que son imprescindibles para mejorar los niveles de competitividad externa, y propiciar una mayor inclusión social a través de mecanismos auto sostenibles en el tiempo. Retirar los esteroides (endeudamiento) del cuerpo de la economía dominicana plantea serios retos en términos de los efectos secundarios que pudieran generarse como consecuencia del retiro gradual de una política económica que privilegia el estimulo vía una mayor deuda pública. Lamentablemente, solo tenemos dos opciones: o lo hacemos de manera ordenada por nuestra propia cuenta, o esperamos que la burbuja nos reviente en la cara. Es la responsabilidad del liderazgo político elegir el camino -si no ha sido elegido ya-.
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Pedro Silverio Alvarez
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