Oviedo
El inmenso pintor Ramón Oviedo se nos fue a pintar nubes a los cielos. Es verdad que el tiempo fue generoso con él premiándolo con larga y fructífera vida, pero los pueblos nunca están listos para perder a sus seres queridos.
Pintor, muralista, dibujante y grabador, este extraordinario dominicano nacido en Barahona hace 90 y tantos años, se erigió como unos de los maestros de la plástica dominicana. El Congreso Nacional lo llamó “Maestro Ilustre de la Pintura Dominicana”.
Sus obras plasmaban no solo la gran esencia del alma nacional reflejada en los aborígenes y la mezcla de razas en nuestro país, sino también la profunda lucha interior que vivía el maestro. Supo unir el arte dominicano con lo mejor de la plástica latinoamericana, al punto que el afamado pintor ecuatoriano, Oswaldo Guayasamín, calificó su obra como una “explosión de colores y formas inéditas”.
Ramón Oviedo deja a los dominicanos con la sensación de que ha perdido parte de su alma nacional, de su ser más íntimo. Por eso, todo el país llora su partida.
Diario Libre
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