El lenguaje lo es todo. Las palabras nos colocan ante la realidad de una manera u otra; el lenguaje determina el pensamiento. (Por ejemplo, un aborto es más violento que una interrupción voluntaria del embarazo. El Departamento de Personal es ahora de Gestión de las Capacidades, que es un nombre que impresiona... )

Las palabras pueden desdibujar el contenido pero la realidad se impone. Curvy es un término simpaticón y cariñoso, pero si le sobran libras... usted está gordo.

Quizá ese es el problema con la saga/fuga de Odebrecht aunque en otros países todo está muy claro. Lost in translation, que dicen los que van al cine... Quizá en Brasil se dice soborno a lo que aquí se le llama comisión y al beneficiario/intermediario del delito se le nombra representante comercial. Quizá no nos estamos entendiendo y de ahí la suspicacia. Quizá ser representante comercial de Odebrecht en República Dominicana es el trabajo mejor pagado del mundo, por detrás del cargo de Sultán de Brunei (aunque si medimos riesgo y estrés... compiten.)

Lo que está claro es que no podemos aspirar a encontrar en los contratos el epígrafe “Sobornos. Cantidades y destinatarios.” Pero no hay que buscar mucho porque la investigación está hecha. No hay que empezar de cero, eso es obstaculizar la justa solución de este atraco. Otros países negocian ya el cobro de lo desfalcado, mientras aquí pedimos documentos ya documentados...

Este no es un caso más porque el ciudadano accede directamente a la información mundial y sabe cuál es el final correcto. Y le importa más saber dónde acabó la comisión que cualquier informe que haga la Comisión.

IAizpun@diariolibre.com

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