OPINIÓN
| 07 MAY 2013, 12:00 AM

Diplomacia petrolera


Petrocaribe sigue. La desgracia política de Venezuela juega a favor de nuestro Gobierno. Digo a favor del Gobierno, porque muy poco, por no decir nada, gana el ciudadano promedio con el acuerdo. Maduro no puede abandonar el pegamento que mantiene el apoyo externo a su precaria situación interna. Así que la continuidad obedece más a la necesidad que a la solidaridad. El vasallaje petrolero garantiza que, cuando se pongan difíciles las cosas, Maduro se pueda poner duro sin que nadie hable de la Carta democrática. La noticia es un respiro; pero hay que buscar alternativas, porque promesa no es cumplimiento. hfigueroa@diariolibre.com

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