Los culpables de que no se esté dando clases en la Universidad Autónoma de Santo Domingo son los estudiantes.

Si el diez por ciento de los alumnos universitarios se movilizaran ordenadamente dentro del campus, los profesores no hubiesen resistido la presión.

El 10 por ciento son 20 mil estudiantes. Eso no hay huelga que lo resista.

Pero se dejan representar por un grupito que no tiene ningún respeto entre la verdadera clase estudiantil, que no tienen capacidad para movilizar a los verdaderos estudiantes de la alta casa de estudios.

Algunos profesores han denunciado el uso de métodos de presión por parte de la Faprouasd para mantener el paro, a pesar del interés de esos profesores de dar clase.

Que la Faprouasd mantenga la huelga a pesar del gesto de buena voluntad del acuerdo habla de la falta de confianza que existe en la entidad que parece haber dejado de ser académica para convertirse en un cúmulo de intereses políticos y económicos.

Si los estudiantes quieren clases, que muestren su poder pacíficamente en la Universidad.

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