Cuando se observa la economía dominicana se puede apreciar lo que ha cambiado este país en los últimos 50 años.

Hace 50 ó 60 años, éramos un país rural y, por tanto, esencialmente agrícola, con una “economía de postre” en la que los principales productos de exportación eran el café, el cacao, el azúcar y el tabaco en rama.

Cinco o seis lustros después, tenemos poco café que ha perdido aprecio en el exterior, pero el cacao, gracias al cultivo orgánico, se ha transformado hasta convertirse en un referente en el mundo del chocolate. Hemos perdido gran parte de la producción de azúcar pero nuestro tabaco ahora se vende procesado en finos cigarros con un gran impacto en nuestras exportaciones.

Lo importante han sido los renglones que se han agregado, desde el turismo hasta los guineos (teníamos antes, pero habían desaparecido), pasando por las zonas francas.

El cambio que nos falta es convertirnos en una verdadera economía de exportación en aquellos renglones en que podemos ser competitivos. Hay que pasar del romanticismo agrícola a la realidad del mundo actual.

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