El Espía

OPINIÓN
| 04 FEB 2013, 12:00 AM

Cuando la gente dice que no entiende la conducta de los políticos tiene razón, porque muchas veces ésta deja mucho que desear. Un caso: Max Puig, presidente del partido Alianza por la Democracia, que participó en Cuba en las celebraciones de los 160 años de José Martí, y que coincidió allí con el ex presidente Leonel Fernández, a quien atacó duramente en la pasada campaña electoral. Lo que nadie se explica entonces es porqué Puig hizo fila por largo tiempo para saludar a Fernández, luego de su disertación. ¿Doble discurso, o doble otra cosa?

COMENTARIOS
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    La pregunta del día

    ¿Se manejaron correctamente los organismos de socorro frente a la tormenta Erika?