El Espía

OPINIÓN |
18 JUN 2013, 12:00 AM

La diputada Sonya Abreu y su esposo Julio Romero, a quien sustituyó en la curul, forman una pareja muy pintoresca. Siempre andan juntos para arriba y para abajo, y él la acompaña a todas las actividades, oficiales o no; en buen dominicano, "no le pierde ni pie ni pisá", con lo que dan muestra de que es relación de mucha armonía. Sin embargo, algo extraño ocurrió ayer en la tarde en el parqueo de la Cámara de Diputados, pues tuvieron una discusión subida de tono, que fue presenciada por empleados, al extremo que ella salió corriendo hacia su oficina, y pidió a los guardias que custodian: "No lo dejen entrar... no lo dejen".

COMENTARIOS
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    La pregunta del día

    ¿Debe aceptar el Gobierno la mediación de la OEA en un diálogo entre República Dominicana y Haití?