×
Compartir
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Horóscopos
Juegos
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Versión Impresa
Redes Sociales
Sector eléctrico
Sector eléctrico

Vamos a contar mentiras, tra la la

Los intentos por disfrazar lo evidente van desde aquella frase célebre de que “el mal comío no piensa”, hasta otras populares como las de que “los dólares no se comen”, o de que aquí hay dólares que sobran, a patadas.

Existe una vieja canción infantil española que empieza diciendo “vamos a contar mentiras, tra la la”, en la que los niños juegan a distorsionar el mundo que sus retinas perciben, por ejemplo poniendo a las liebres a caminar sobre el mar y a las sardinas a correr por la loma.

Es una forma de espabilar la imaginación y de trastocar la realidad, quizás para reafirmarla. Contradictorio, ¿verdad?

La información económica servida en la República Dominicana, de cuando en vez, en períodos diferentes, en unos más que en otros, luce que ha abrevado en estas fuentes.

Los intentos por disfrazar lo evidente van desde aquella frase célebre de que “el mal comío no piensa”, hasta otras populares como las de que “los dólares no se comen”, o de que aquí hay dólares que sobran, a patadas.

Dentro de esa lógica los estudios del FMI sobre la economía dominicana (artículo IV) no han recibido ni reciben, con excepciones, la autorización para que la gente los conozca, en abierto desafío a la necesidad de los agentes económicos de estar bien informados, y de que haya transparencia. ¿Y qué?, tra la la.

A lo que no se le ha aplicado esa técnica es al estudio de la serie Working Paper, publicado por el FMI, titulado Dominican Republic: Sectoral Financial Positions and Macroeconomic Vulnerabilities, de la autoría de Svetlana Cerovic y Jose Saboin, de octubre de 2016.

Y, ¿qué dice ese estudio? En abstracto, que el balance financiero de la economía dominicana se ha ido debilitando, particularmente en moneda extranjera, debido a los déficit fiscales persistentes. Y que “mientras que la posición financiera de los demás sectores de la economía es fuerte, pueden ser afectados adversamente en un escenario externo de estrés”.

Y advierte que “la exposición al sector público es particularmente pronunciada en el sistema financiero doméstico (directamente) y en los hogares (indirectamente a través de los fondos de pensiones).”

En ese estudio se afirma que “a pesar del crecimiento de los activos financieros, la posición neta de la economía ha empeorado significativamente, especialmente desde la crisis financiera global del 2008. El deterioro se origina por la acumulación de deuda pública y el empeoramiento de la posición neta del sector público no financiero (SPNF). Este empeoramiento es especialmente pronunciado en moneda extranjera.”

El estudio asegura que el sector público no financiero es el más vulnerable de la economía. Y que los pasivos se han más que triplicado desde 2005. Y que más del 55% de la deuda pública está en manos de no residentes.

Al 2014 la posición neta del sector público no financiero era así: con el Banco Central, negativo en -16.1% del PIB; con el sistema financiero en -8.8% del PIB; y con no residentes en -26.8% del PIB.

El informe alerta sobre el impacto que pudiere tener un choque externo sobre la economía, y concentra el daño en el SPNF. Pero no se puede olvidar la vinculación tan estrecha existente entre ese sector, el financiero y los fondos de pensiones. Y el hecho de que parte del peso financiero deficitario del SPNF recae sobre los hombros del banco estatal múltiple.

En otras palabras, habría que cuidar que las repercusiones de una crisis provocada por un choque externo no se irradiasen al sistema financiero.

Todo esto forma parte del campo de las especulaciones y ejercicios de estrés, convenientes para adoptar correctivos y evitar sorpresas costosas.

Al leer este informe queda un sabor de boca amargo. Parecería que el culpable de lo que pudiera estar incubándose es, única y exclusivamente, el sector público no financiero.

Tratando de ser justos pudiéramos argumentar que el SPNF se ha tirado encima el peso de situaciones de gran envergadura, asumiendo deudas generadas por otros. Y eso lo ha llevado a empeorar su balance sin que nadie le reconozca su extraordinaria contribución.

Por ejemplo, en 2014, el deterioro del balance del SPNF frente al Banco Central equivalente al 16.0% del PIB, se corresponde con la deuda cuasi fiscal que el gobierno ha estado incorporando a su balance, pero que se originó en problemas monetarios y financieros, y no en fiscales.

El pecado del SPNF es no darse cuenta de que dejar las cosas como están, regidas por la inercia, no resuelve nada sino que ahonda más el problema.

Hasta ahora desde el SPNF a nadie se le ha ocurrido cambiar los términos, plantear soluciones diferentes que funcionen, y hacer reconocer la contribución extraordinaria que hace. O sea, el protagonismo lo tienen otros, pero con el dinero y el crédito del SPNF.

¿Será porque no lo entienden o porque sienten pánico de tocar esta tecla?

De igual manera el deterioro del balance del SPNF con no residentes, igual al 26.8% del PIB, se explica por acudir al expediente de endeudarse en el exterior para no tener que resolver problemas internos con aristas difíciles, como el del sector eléctrico.

En esto gana incidencia el sector eléctrico estatal por el dudoso mérito de presionar con éxito a que el SPNF siga endeudándose para ahondar el problema, no para resolverlo.

Las finanzas del SPNF están en manos de cuerpos orgánicos robustecidos, inflados, ubicados unos en el organismo monetario, y otros en el sistema eléctrico público. Ambos causan más de la mitad del déficit fiscal. Mientras más alto sea el déficit que originan, mayor es su influencia en la conducción de las políticas de Estado. Paradójico, ¿no?

Hay que rectificar, mejor antes que después. Pero, tra la la, el asunto desborda lo económico y financiero, y se asienta en lo institucional.

El costo implícito en la rectificación es tan grande que no habría forma de asumirla si no hubiera garantías de un manejo más institucional de las finanzas públicas, con sus debidas responsabilidades.

TEMAS -