Dejé pasar a propósito la fecha del 12 enero a la espera de un pronunciamiento o acción de los “revolucionarios” que en el sepelio de John Percival reivindicaron la violencia, con asaltos y secuestros incluidos, como método de lucha. Fueron capaces de vociferar y lanzar vivas a un confeso atracador, pero se olvidaron del 45 aniversario de la muerte de los cuatro Palmeros, que marcaron una etapa que hoy no tiene asidero en la realidad. Amaury y sus Palmeros, que son parte de la memoria histórica de este pueblo, preconizaron la lucha armada y abonaron con su sangre las ideas que profesaban. No fueron delincuentes comunes, como sí lo es la banda de Percival por su indefendible prontuario delictivo.

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