OPINIÓN
| 27 NOV 2012, 12:00 AM

Telegrama al futuro


¡Por fin! El año acaba. Cuando recibas este mensaje estaremos instalados en tus predios. El pasado nos decepcionó, así que organizamos la mudanza de nuestras esperanzas hacia el porvenir. Te cuento lo que dejamos: una impunidad sin límites, la ausencia del más elemental sentido de la decencia, el despilfarro audaz, la vanidad que no reconoce culpas, la negativa a rendir cuentas, la incapacidad de pedirlas y, lo peor, un insoportable silencio cómplice; en fin, que fue annus horribilis en el que nos dimos cuenta de la infinita avaricia. No me des un cielo, sólo evítame el infierno que vivimos. hfigueroa@diariolibre.com

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