Sociedad|26 nov 2012, 12:00 AM|1|POR Diario Libre

La ciudad inaccesible

"Santo Domingo, el Distrito Nacional, las zonas urbanas tienen barreras por todas partes", asegura la ingeniera Alma Ferrera, encargada de accesibilidad al entorno del Consejo Nacional sobre Discapacidad (Conadis). Desde las nuevas infraestructuras hasta las más antiguas son construidas con poco conocimiento sobre accesibilidad, lo que incluye a los envejecientes, deficientes cardíacos, los que tienen dolencias lumbares, niños, embarazadas y personas con alguna discapacidad.

"Al inspeccionar las obras públicas, uno se puede dar cuenta que hay alguna intención en el ingeniero y el Ayuntamiento; pero parece que no hay criterio. Las rampas están mal diseñadas, hay lugares incongruentes, no hay barandas, no hay protección", sentencia.

Con discapacidad

Alexander Benjamín, licenciado en derecho y empleado del departamento jurídico de Conadis, sufre de espina bífida, tiene movilidad en las piernas pero su condición ha empeorado y actualmente usa silla de ruedas. Tiene una vida normal, pero costosa. "Si no es en taxi no me puedo transportar, porque ningún autobús o carro público es accesible", se refiere a las rampas de los autobuses, al espacio que debe existir para los que usan sillas de ruedas. Ha tenido que llegar a un acuerdo con un taxi amigo, para poder aligerar la carga económica, aunque "en taxis se va gran parte de mi salario". Benjamín circula por las calles, y diariamente se enfrenta a la baja cultura de accesibilidad de los ingenieros dominicanos y al desorden ciudadano. "La gente no entiende que las aceras son para transitar, no para poner tarros, basura, o lo que sea que se le ocurra", lamenta y señala que en muchas ocasiones se ve forzado a andar por las calles por la ocupación de la acera.

Rafael Antonio Pérez Polanco es no vidente. Perdió la visión por el glaucoma en 1991 cuando cursaba la licenciatura en Ciencias Económicas de la UASD. Es recepcionista del Conadis. Aunque se maneja con gran agilidad, en su haber como persona con discapacidad visual se ha golpeado el pecho y la cabeza caminando por la ciudad. "Uno como no vidente tiene la técnica para evitar los obstáculos, pero en las aceras hay escaleras, letreros colgantes, ramas, que no se pueden percibir con el bastón, el elemento que nos permite ser independientes". Pérez Polanco destaca que, además de los letreros, están los hoyos y baches en las calles y aceras. "Si se hace una construcción en la calle tiene que tener un cordón a distancia para evitar que una persona caiga; porque los no videntes caminamos en base a la experiencia. En el caso de la ciudad, es muy frecuente que en cuestión de horas una acera se convierta en una excavación, lo que atenta contra los no videntes.

Poca intención

Ferrera implora a los ayuntamientos y al Ministerio de Obras Públicas que soliciten inspecciones de accesibilidad a las construcciones que realizan. "De las obras públicas, sólo el Metro se puede llamar accesible a nivel de rampas y ascensores; pero en el Metro hay ascensores que no están funcionando. Después. ninguna otra obra pública es accesible, y eso es grave, porque incluye parques, puentes peatonales, y bulevares", destaca.

En cuanto a las nuevas construcciones privadas, el Conadis inspeccionó las plazas Sambil y Ágora Mall y asegura que son totalmente accesibles. "Es bueno que se tomaran en serio el aspecto de la accesibilidad", declara. Sin embargo, para poder inspeccionar las obras, es necesario que los ingenieros y constructores se dirijan al Conadis. "No tenemos la capacidad para darle seguimiento a todas las infraestructuras que se realizan en el país; supervisar la accesibilidad depende del interés que le pongan ellos. Nosotros hemos hecho recomendaciones y luego quienes construyen las cumplen a mitad o definitivamente no las construyen o son incongruentes", concluye.

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