Agricultura|31 ene 2013, 12:00 AM|POR Tania Molina Redactora Senior

Buscando al nuevo agrónomo

Féliz Rondón, director de Agronomía del Loyola.
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La transformación que ha generado la tecnología en el modo de producir la tierra, demanda un nuevo perfil del profesional agropecuario.

"Ya no es sólo sembrar plátano, sino sembrarlo bien", advierte Osmar Benítez, vicepresidente ejecutivo de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD).

A esa entidad pertenecen más de 160 mil productores a nivel nacional que, según Benítez, requieren de una nueva generación de profesionales jóvenes, "de la era digital".

"Que se actualice el pensum de la carrera, pues ahora mismo, en adición a las prácticas de aprender a cultivar y a criar animales, hay otros elementos más importantes, como la sanidad e inocuidad de los alimentos y las buenas prácticas agrícolas", refiere.

Su demanda se fundamenta en la situación del sector agropecuario, que cada vez se queda con menos profesionales, pues los alrededor de 10 mil agrónomos que se estima existen en el país, resultan insuficientes para atender las necesidades del campo, con el agravante de que la mayoría tiene edad avanzada y de que a los jóvenes estudiantes no les gusta inscribirse en la carrera.

Los directores de las escuelas de Agronomía de tres de los principales centros donde se imparte la carrera, coinciden en que el poco interés de los estudiantes se fundamenta en una mala apreciación del profesional del área.

Modesto Reyes Valentín, decano de la facultad de Ciencias Agronómicas y Veterinaria de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD); Markis Adames, director del Departamento de Agronomía de Instituto Superior de Agricultura (ISA), y Féliz Rondón, coordinador de la Escuela de Agronomía del Instituto Politécnico Loyola, coinciden, además, en que en los últimos años se da un lento despertar en la matriculación en esa área.

"Yo estoy convencido de que hay una mala percepción de lo que es la carrera. Aquí todo el mundo se imagina trabajar en el campo bajo el sol, recibiendo lluvia, con el lomo doblado y gente sucia de tierra y, debido a esa mala percepción, es muy poca la gente que se interesa en Agronomía", comenta Rondón. A ello agrega, igual que los demás, los bajos sueldos.

Pero sostiene que, gracias al nuevo enfoque que dan a la Agronomía se ha logrado aumentar la matrícula. "Estamos promoviendo la carrera con una visión empresarial, que el egresado nuestro, aunque en principio se emplee, piense en montar su empresa a largo plazo, y ya muchos lo han en hecho", afirma Rondón. El instituto Loyola cumplió ya medio siglo dedicado a la preparación de técnicos agropecuarios, estudiantes de tercero y cuarto de media, a quienes le ofrecen la oportunidad de formarse en esa área, al tiempo que concluyen su bachillerato.

En la actualidad, en el instituto hay una matrícula de 79 estudiantes de Agronomía, la más alta de los últimos 10 años. En su mayoría, los estudiantes proceden de San Cristóbal, Santo Domingo y Constanza.

Para lograr ese aumento, los profesores de Agronomía del Loyola salen, entre febrero y abril de cada año, hacía el interior del país a promover la carrera en escuelas y liceos, más especialmente en San Juan, Constanza y el Cibao Oriental, como San Francisco y Nagua.

"Les hablamos (a los estudiantes) y les damos el material promocional. Yo me he enfocado más en la parte de nuestros egresados, lo que ellos están haciendo, para que se motiven otros", detalla Rondón, quien asegura que casi el 30% de los egresados del Loyola son vendedores independientes de agroquímicos, a los que les va muy bien en el campo profesional. "Otros -dice- dan asesoría en la parte de control de plaga o manejo de césped para los campos de golf".

De su lado, Modesto Reyes sostiene que la UASD ha experimentado un crecimiento sostenido de las carreras de agropecuaria, como son Veterinaria, Agronomía e Isotecnia.

"Al día de hoy, hay unos 2,200 estudiantes. Recién acaban de ingresar unos 100 estudiantes y entendemos que, comparado con años anteriores, es un aumento significativo y una sostenibilidad en el tiempo". Afirma que de dos y tres estudiantes por sección que había hace diez años, hoy se inscriben hasta 30 estudiantes en una sección.

En total, la UASD ha graduado a 3,200 profesionales de la agronomía. La universidad está tratando de motivar a los nuevos estudiantes para que ingresen a la carrera, dado el gran potencial agropecuario que tiene el país, desde el punto de vista de la seguridad alimentaria y la competitividad y exportación de los productos agropecuarios, según el decano. Actualmente la UASD está inmersa en un proceso de rediseño curricular en esa área.

Para el rediseño cuenta con la colaboración del Ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología (MESCYT) y del Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO). "Es un proceso interesante que implica una consulta a nivel mundial de lo que está pasando en el sector. Igualmente a nivel regional y luego a nivel nacional, en nuestras instituciones, y eso implica la consulta a los líderes del sector, a los empresarios y a los docentes", explica Reyes Valentín.

Como resultado de esas consultas, el académico refiere la necesidad de que el país entre en el área de la biología genética, trabajar los sistemas de inocuidad y calidad de los alimentos y los sistemas de información geográficas, importantes para el monitoreo de plagas y productividad de los cultivos. Y según dice, los jóvenes son los más llamados a estudiar esas áreas.

En el caso del ISA, en Santiago, la matrícula actual es de mil estudiantes. De ellos, 369 cursan ingeniería agronómica; 245 ingeniería en Tecnología de Alimentos; 134 en Medicina Veterinaria y 55 en licenciatura en ecología. Los restantes están en áreas afines, especialidades y maestrías.

"La matrícula ha ido aumentando por la característica que tenemos de que, además de becas y créditos educativos, a los estudiantes se les da alojamiento y alimentación", comenta Markis Adames.

Por lo regular, a ese centro llegan jóvenes de diferentes partes del país, principalmente de Neyba, Santiago Rodríguez, Dajabón y Monte Plata. También recibe una cantidad importante de haitianos, país al que le ha devuelto unos 200 egresados.

Adames aclara que, contrario a la tradición, en el ISA los agrónomos no se preparan para trabajar para el Estado, sino para las empresas privadas y para que sean emprendedores. "ISA hace evaluación del currículo y se va a la par de la evolución de la tecnología para que esté acorde a los nuevos tiempos. Tratamos de motivar al estudiante haciéndole ver que no es sólo ponerse las botas e ir al campo, sino que son profesionales que ayudarán a promocionar el país y a la exportación del área económica e industrial", expresa.

También el gobierno

Desde el ámbito gubernamental también se hacen esfuerzos por captar a nuevos jóvenes que ingresen a la carrera. En el instituto Agrario Dominicano (IAD) se realizará un proyecto piloto de asentamiento de campesinos para un grupo de jóvenes de cuarto de bachillerato o recién graduados de agronomía de la UASD, que residan en San Juan. Se les entregará una parcela para sembrar aguacate, de la que ellos sean los propios comerciantes.

Otra iniciativa es buscar hijos de agricultores que muestren interés por trabajar la tierra para llevarlos a estudiar a la UASD, con un incentivo de R$4 mil al mes y alojamiento en la residencia universitaria, con la promesa de que cuando terminen tendrán trabajo seguro en el Gobierno.

La entidad también prevé la firma de un convenio para entrenar a sus propios técnicos, además de cursos especializados de invernadero que se ofrecen en La Vega. Desde el Ministerio de Agricultura también salen agrónomos a especializarse a países como Costa Rica, El Salvador y Guatemala, sobre todo en el tema de desarrollo rural, bajo la coordinación del Sistema de integración Centroamericana (SICA).

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