Actualidad|20 feb 2013, 12:49 AM|1|POR Simón Guerrero
GUARDADO EN:Bahía, agonía, medioambiente, ecosistema

Bahía de las Águilas en perpetua agonía

Todo se ha dicho ya sobre Bahía de las Águilas. No existe en el mundo un área protegida más ponderada y sobre cuyo manejo sostenible exista un consenso mayor entre los expertos. Se trata de un ecosistema sumamente frágil, que no sobreviviría muchos años al embate del turismo convencional de hoteles y cruceros.

La propuesta de los ecologistas, de que los turistas puedan disfrutar sus codiciadas playas alojándose en hoteles construidos fuera del área protegida no parece descabellada. Pero lo más atractivo para el turismo devorador no es que sus huéspedes visiten el paraíso sino que vivan en él, aunque terminen destruyéndolo. Algunos creen que esa es una excusa, que la verdad es que resulta mejor negocio comprar terrenos al estado, donde siempre hay gente "razonable" con quien negociar.

Confieso que lo de Bahía de las Águilas me trae exhausto y en permanente zozobra. Son más de 20 años discutiendo lo mismo. Como no tengo nada nuevo que decir, insisto sobre los mismos temas. Analicemos estos cinco argumentos para el Desarrollo Sostenible de Bahía de las Aguilas, preparados a solicitud de Yolanda León e Yvonne Arias (Grupo Jaragua) durante la reunión del Foro de Áreas Protegidas celebrado en Intec en el 2008. Que quede claro que no se trata de oponerse al desarrollo de la zona, sino a la ubicación y al modelo de desarrollo contenido en las propuestas conocidas hasta la fecha.

1. El desarrollo de infraestructura turística en la playa de Bahía es ilegal. Múltiples leyes dominicanas y convenios internacionales ratificados por la el país protegen al territorio de Bahía de las Aguilas y/o sus recursos naturales (entre éstos: Ley General de Medio Ambiente 64-00, Ley Sectorial de Areas Protegidas 202-04, Convención de Biodiversidad Biológica, Declaración de la Reserva de la Biosfera de la UNESCO Jaragua-Bahoruco-Enriquillo, Convención de Cartagena/Protocolo de Areas y Vida Silvestre Especialmente Protegida).

2. El desarrollo de infraestructura turística en la playa de Bahía no beneficiaría a la población local y contradice las acciones emprendidas por el Estado. Primeramente, desplazaría el crecimiento de empresas locales de Pedernales ya iniciado (incluyendo el cluster turístico de Pedernales, organizado por USAID, servicios de transporte de visitantes a la playa, etc.), además desestimaría inversiones recientes hechas por el Estado junto a la cooperación internacional de infraestructuras de visitación en Bahía y el propio plan de manejo del Parque Nacional Jaragua realizado por el Estado junto a numerosos expertos y expertas nacionales e internacionales.

3. Antes de desarrollar el turismo a gran escala en la zona, se necesita una inversión importante en infraestructura de servicios y capacitación humana. Hay escepticismo acerca de que el Estado realice las inversiones en infraestructura requeridas, vistos los precedentes en otras zonas turísticas que incluso tienen ya altos niveles de visitación. Además, la falta de personal calificado induciría flujos migratorios no deseados y asentamientos precarios como ha sucedido en otras zonas turísticas del país.

4. La fragilidad ambiental de la zona de Bahía es alta. Confluye un alto endemismo de especies, zonas reproductivas de especies globalmente amenazadas, formaciones vegetales únicas, condiciones de clima y suelo que no permiten la regeneración de los ecosistemas existentes en plazos razonables, y escasa franja de arena en la playa con pocas posibilidades de reemplazo natural. Estas especies endémicas son parte del patrimonio natural y genético insustituible del país. Los ecosistemas presentes brindan servicios ambientales de gran valor, especialmente a través de la pesca que beneficia a los hogares más pobres de la zona.

5. Las propuestas conocidas de desarrollo dentro del área protegida han ignorado el conflicto con el sector minero en la zona. La existencia de una amplia concesión minera operando al norte de Bahía, que desluce el atractivo estético y paisajístico del destino turístico, y donde existen playas de excelente calidad, hace aún más injustificable el levantamiento de estructuras dentro del área protegida que está bien conservada.

La suerte está echada. Las recientes argucias legales confirman que el asalto final es inminente. Se cumple este año el bicentenario del nacimiento de Juan Pablo Duarte y por todas partes ondea la simetría tricolor de nuestra hermosa bandera. La ocasión es propicia para rendir tributo a la intransigencia ética del Patricio. Duarte se habría opuesto a que repartieran Bahía de las Águilas "como si fuera un asno muerto". guerrero.simon@gmail.com
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