Sociedad|10 abr 2013, 12:00 AM|2|POR Yvonny Alcántara

Incluir a las domésticas en la Seguridad Social es el mayor reto

Trabajadores quieren entrar, vía el régimen contributivo; los empleadores dicen que hay que clarificar el mecanismo y un experto propone modalidad especial
El tema está bajo estudio del Consejo de la Seguridad Social.

Santo Domingo. Uno de los puntos que más inquietud y contradicción generan en el país respecto al Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo, es cómo incluir a las trabajadoras domésticas en la Seguridad Social. Aunque la Ley 87-0, que crea el Sistema de Seguridad Social, se basa en el principio de la universalidad, es decir, que todos los dominicanos y residentes legales tienen derecho a ser afiliados, lo cierto es que a casi 10 años de su aplicación, todavía el doméstico es un sector excluido.

El ensayo "Servicio doméstico y exclusión social", publicado el año pasado por el Observatorio Político Dominicano (OPD) de la Fundación Global, Democracia y Desarrollo (Funglode), destaca que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares de 2007, sólo el 15% de los trabajadores que se incluyeron como domésticos estaban asegurados, esto era, 52,500 de 213,355 empleados que se contaron. De esta cantidad, los sindicatos indican que muchos entraron al sistema como parte de las empresas de sus patronos, no como domésticos.

Las razones de que el número sea tan pequeño, han sido básicamente las disidencias entre los sectores sobre la "puerta" por la que deben ingresar a la SS estos trabajadores, así como las complejidades del propio colectivo, en el que una sola trabajadora puede tener varios empleadores o que no ganan lo suficiente para cotizar. Para este caso, el salario mínimo cotizable es de RD$7,053 al mes.

Entre los argumentos que se expresan, aparece el que dice que las domésticas están en el sector informal, y que deben ingresar al régimen subsidiado. Está la postura de que deben ir al contributivo subsidiado, que todavía no está en vigencia, y, además, existe el grupo que coloca a los domésticos como trabajadores formales y en el contributivo. Quienes defienden este punto de vista son los sindicalistas.

"Yo me niego a que sea gratis (totalmente subsidiado). Somos trabajadores y, por tanto, tenemos que estar en el contributivo", dice Victoria García, presidenta de la Asociación de Trabajadoras del Hogar.

En ese sentido, han ideado una fórmula tripartita para facilitar la entrada al sistema. Plantean que el gobierno aporte el 40% del total a pagar, el empleador otro 40% y la trabajadora, el 20% restante.

García, que trabajó en el servicio doméstico durante más de 30 años, y dice que "sólo le quedó el cansancio", entiende que al gobierno debe interesarle esta propuesta, porque no tiene recursos para asumir la seguridad social de todas.

Francisca Jiménez (Altagracia), una activista de vieja data de la Confederación Autónoma Sindical Clasista (CASC), asegura que las domésticas no son informales. "La ley dice que para que un trabajador sea formal tiene que tener, primero, relación de dependencia. O sea, y por eso hay un contrato entre las partes, verbal o escrito, como dice el Código. Tiene que existir un salario definido, y las domésticas tienen salario. Poco o mucho, pero tienen", enfatiza.

Como García y Jiménez, Ruth Medrano, presidenta de la Federación Nacional de Mujeres Trabajadoras, considera que las domésticas pueden cotizar. Su postura es que se haga un régimen especial en donde las que puedan aportar recursos lo hagan, y a las otras se les subsidie.

"Tiene que existir un régimen especial que no está visualizado en la ley, porque son personas que están en la capacidad de contribuir, porque muchas ganan más del salario mínimo cotizable, (...) pero su movilidad no se lo permite o que yo como empleadora no tengo un RNC como una empresa y no la puedo incorporar, todos esos elementos tienen que verse", dice Medrano.

Para Nélsida Marmolejos, titular de la Dirección de Información y Defensa de los Afiliados (DIDA), no hay dudas sobre el régimen al que corresponden las domésticas: pertenecen al contributivo. Así lo expresó el año pasado en la ponencia "La situación del trabajo doméstico en la seguridad social", en la que manifestó que "desde el punto de vista legal, los domésticos tienen derecho a disfrutar los mismos beneficios que otorga la Ley 87-01 a todas las personas que pertenecen al régimen contributivo". "...Como se puede observar, las trabajadoras domésticas -incluye a los hombres-, reiteramos, están dentro de las personas cubiertas por el régimen contributivo. Esto les permite acceder al Seguro de Vejez, Discapacidad y Sobrevivencia, al Seguro Familiar de Salud (SFS), a subsidios por enfermedad común, por maternidad y lactancia, a las estancias infantiles y al Seguro de Riesgos Laborales, entre otras prestaciones", establece Marmolejos en el documento que puede ser visto en Internet.

La Copardom

Aunque sectores estatales y sindicales tienen esta postura, los empleadores no la comparten. Jaime González, presidente de la Confederación Patronal Dominicana (Copardom), insiste que la ley es clara al especificar los regímenes. "El régimen contributivo es aquel que contempla un empleador de manera directa en una empresa que genera riquezas. El subsidiado son aquellas personas que no tienen trabajo y que el Estado subsidia, y el contributivo subsidiado es un trabajador de manera particular, ya sea informal o de cuenta propia…", recuerda González.

El principal rechazo de Copardom en el punto de que los domésticos entren al contributivo es que -según dicen- los dueños de viviendas se convertirían en empleadores para el sistema, y sin embargo, las casas de familia no generan ganancias.

"Yo creo que es un asunto de que seamos objetivos, de que sí, nosotros estamos de acuerdo en que los trabajadores tengan la protección social, pero bajo qué régimen conviene esta ratificación que no sea perjudicial para la seguridad social y para el gobierno", se pregunta.

Un ensayo favorable

Quizás el mayor paradigma que tengan las domésticas en su intento de entrar al sistema siendo contribuyentes, sea Amussol, una mutual creada por la CASC, para tratar de incorporar a personas que no están en el sistema. A pesar de que no está especificada en la ley de seguridad social, desde 2005 hasta diciembre de 2012, Amussol incorporó al sistema a 2,800 trabajadoras domésticas.

De acuerdo con la gerente de la entidad, Francisca Jiménez, muchas de ellas no ganaban lo suficiente para cotizar, pero sus patrones han accedido a aumentarles para que puedan beneficiarse de la ley.

La Copardom se opone a esta modalidad, señalando que no fue concebida en la Ley 87-01.

El tema está en el Consejo 

En esta complejidad de visiones, el Consejo Nacional de la Seguridad Social (CNSS) no ha estado ajeno, pero aún no ha encontrado una solución. A la fecha, el tema sigue en la agenda del CNSS, el cual ha dado la resolución 235-06 (del 25 de marzo de 2010), en la que se presentó a la Comisión Especial de Salario Mínimo Cotizable "El estudio y evaluación de la situación de las trabajadoras domésticas", a fines de determinar si pertenecen al Régimen Contributivo.

¿solución? ¿un régimen especial?

Ante las distintas modalidades que se plantean como vía para que las domésticas se beneficien de la Seguridad Social, los sectores sindical y el patronal concuerdan en que se debe buscar una salida. Con estos fines, la Central Nacional de Trabajadores Dominicanos (CNTD) elaboró una propuesta de "régimen especial" para los trabajadores de difícil cobertura, que incluye a los domésticos, a fin de dar respuesta al vacío existente. González, de la Copardom, también cree que se necesita definir un régimen para este caso.

Pero la pregunta que surge es, cómo hacerlo.

Para el especialista en Seguridad Social, Arismendi Díaz Santana, "los trabajadores domésticos constituyen uno de los segmentos más difíciles de afiliar, dado que en la gran mayoría de los casos se trata de un trabajo no especializado, con bajos salarios, y cuyos patronos son a su vez asalariados con ingresos limitados".

A su entender, "ubicarlos en el régimen contributivo incentivaría la evasión y la elusión, ya que elevaría en un 15% el costo de esta mano de obra, agudizando la informalidad. Y en el subsidiado, la carga total recaería en el Estado".

Es por esto, que considera que la "mejor ubicación sería en el régimen contributivo subsidiado, mediante una modalidad especial de financiamiento". Para ello -insiste- "se requiere de voluntad política y una dosis de sensibilidad social".

La fórmula de Díaz Santana es que "la afiliación al régimen contributivo subsidiado sea obligatoria cuando el contrato de trabajo incluya una jornada de por lo menos cuatro (4) días a la semana, o treinta y dos (32) horas semanales, y/o cuando el pago mensual sea igual o mayor a un salario mínimo nacional, independientemente de la cantidad de días laborados".

"Los trabajadores domésticos que no reúnan estas condiciones clasificarán para el régimen subsidiado, incluyendo a aquellos cuyos empleadores sean beneficiarios del Régimen Subsidiado. De acuerdo con la ley, sería un proceso gradual, debidamente acompañado de una campaña de información y orientación".

Actualmente el Intec trabaja en una investigación llamada "Trabajo Doméstico Remunerado. Dimensiones y Caractarerísticas", con el propósito de consensuar una propuesta que permita la integración de este sector laboral a la Seguridad Social. El estudio, que nació de un acuerdo con el Ministerio de Trabajo, está considerando el trabajo doméstico a tiempo completo y a tiempo parcial y/o fragmentado.

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