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Analizan significado de la Dominación Haitiana

El documento analiza lo positivo y lo negativo de la dominación haitiana que ya dura 22 años sobre la Parte del Este

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Analizan significado de la Dominación Haitiana
A Boyer le entregaron las llaves de la ciudad.
Santo Domingo, 9 de febrero de 1844 . El vigésimo segundo aniversario de la dominación haitiana sobre la parte Este de la isla de Santo Domingo pone sobre el tapete la consideración de cuál ha sido su significado para el país.

Como es sabido, el dominio haitiano sobre la parte del Este obedeció a importantes cuestiones de política interna y externa haitiana. En efecto, los acontecimientos ocurridos en Haití luego de la proclamación de su independencia en 1804, obligaron a Boyer a preparar las condiciones para la ocupación de la parte Este.

En cuanto a la política externa, Haití necesitaba asegurarse de que la parte del Este no sería utilizada por ninguna potencia para intentar cambiar el status político de esa nación y se sabía que varios países, principalmente Francia, mantenían pretensiones sobre la antigua colonia.

En el plano interno, luego de la unificación de Haití, a la muerte de Cristóbal, el presidente Jean Pierre Boyer se encontró con que disponía de un gran aparato militar en desuso, sobre todo, con una enorme cantidad de oficiales a los cuales había que dar comandos y a miles de campesinos que demandaban tierra. Ambas cosas, tierras y puestos de mando, podrían encontrarse con facilidad en la parte del Este. Hacia allá orientó pues, sus planes.

La dominación se inició con la toma de medidas que afectaban la propiedad de la tierra y que perjudicaron, particularmente a la iglesia católica que era uno de los principales propietarios de terrenos en el país.

Luego vinieron las medidas que impedían el uso del idioma nativo en los actos oficiales, las disposiciones relativas al uso de las tierras comuneras que crearon numerosas riñas y disgustos, el servicio militar obligatorio y la prohibición del juego de gallos, la más importante actividad recreativa de pueblos y campos. Es obvio que todas las medidas buscaban cambiar la mentalidad de los dominicanos y asimilarla a la cultura y tradiciones haitianas. Como afirmó el mismo presidente Boyer en una proclama que hizo publicar en los años treinta, "el interés de la República exige que el pueblo de la parte oriental cambie a la brevedad posible de hábitos y costumbres para adoptar los de República, a fin de que la unión sea perfecta y que la antigua diferencia... desaparezca sin más".

Como puede verse por el vigor del movimiento separatista, estos objetivos no fueron obtenidos.

Por otra parte, la dominación ha tenido logros formidables. La desaparición de la esclavitud, que nunca fue tan gravosa como en la parte occidental, es un logro de primera categoría y los descendientes de los antiguos esclavos valoran altamente esta conquista.

La nueva distribución de la tierra por aplicación del código rural haitiano aprobado en 1826, es otro aspecto positivo de la dominación, así como los intentos por lograr el desarrollo de una agricultura de plantación que aumentara la productividad de la tierra.

La realidad es que los hechos ocurridos entre 1801 y 1805, en los cuales los soldados haitianos que invadieron la parte del Este cometieron incontables excesos crearon un clima de desconfianza y de prejuicio antihaitiano que era muy difícil de combatir.

Para defenderse de ello, Boyer utilizó el método equivocado: se peleó con la Iglesia, elemento aglutinador de las masas, enajenó a los campesinos prohibiendo las fiestas y el juego de gallos, afectó a la juventud con el servicio militar obligatorio, entre otras medidas, y en general, recargó a la población con impuestos y con decisiones impopulares como el hecho de obligar a pagar la deuda adquirida con Francia por el reconocimiento de la independencia haitiana.

Por otra parte, la dominación haitiana ha servido para definir con claridad a los dominicanos con relación a sus características nacionales. Es cierto que todavía algunos se consideran españoles, pero ya no hay dudas de que la gran mayoría del pueblo sabe que no es "mañé", que si se es descendiente de esclavos, se es distinto de los habitantes del Oeste y de que, a pesar de todos los avatares históricos que ha sufrido el país desde el descubrimiento, el sentimiento de grupo nacional ha surgido con fuerza. Todo ello presagia el triunfo de la idea de la independencia.

Discurso de José Núñez de Cáceres ante Boyer. Febrero 9,1822

(Fragmento)

La historia de las revoluciones políticas de los pueblos de todos los tiempos y entre todas las naciones ofrece al desprecio de la especie humana, los cuadros más funestos y espantosos de sangre, de muerte y de desolación, cuando ella debería más bien presentar la ruiseña perspectiva de hombres salidos de la nada a la existencia; de la esclavitud a la libertad, de la tumba a la vida. Este no es el momento de examinar las causas de esta contradicción aparente, y mi propósito es recomendar a Vuestra Excelencia la singular casi inaudita de los dos cambios inmediatos y sucesos ocurridos en Santo Domingo desde el primero de diciembre ultimo hasta hoy, sin ninguno de esos desastres y horrores que mandan y ensangrientan el teatro político de diversas provincias y comarcas, tanto del antiguo como del nuevo mundo...

Pretender que esto sea la obra de la capacidad y habilidad humana sería querer formarse una ilusión y lo que es aún más ridículo, sorprender la religión del resto de los hombres, cuya energía de la fuerza pensante, no puede ser enervada con tanta facilidad. La docilidad, la prudencia y la ilustración del pueblo son las verdaderas causas de este fenómeno. Las escenas trágicas del nuevo teatro americano comenzaron a representarse en esta Isla hace treinta años; ellas continuarán presentando diferentes fases y esto quiere decir que la experiencia del pasado no ha sido una lección sin fruto para los habitantes de la parte oriental de la isla, sino más bien una escuela muy útil y una práctica de la que han retirado preceptos preciosos para saber conducirse...

Todos los políticos, trabajando por la constitución de los Estados y por esta misma transmutación de diferentes pueblos en uno solo, han considerado siempre la diversidad de idioma, la práctica de una antigua legislación; el poder de las costumbres que han arraigado desde la infancia y la disimilitud de costumbres hasta en la alimentación y el vestido, como también puede tener una gran influencia en sus decisiones, la contigüidad de territorio y la proximidad de los límites. La palabra es el instrumento natural de comunicación entre los hombres: Sino se entiende por medio de la voz, no hay comunicación, y es ahí ya un muro de separación tan natural como invencible; como puede serlo la interposición material de los Alpes y de los Pirineos. En fin, yo no argumento: los hechos han tenido y tendrán siempre más eficiencia para persuadir que los razonamientos.

Circular que prohibió el juego de gallos

Una muestra de las medidas tomadas por el presidente Boyer lo constituye la prohibición, en 1830, del juego de gallos, actividad que era quizás, la única diversión en los campos de la parte Este. El Diario de la Independencia, la reproduce:

"A los Comandantes de las Provincias de la Parte Este.

Cuando me trasladé a la Parte Este para ocupar su reunión a la República, me encontré que allí había la costumbre de dar en arrendamiento las galleras, o sea lugares para combate de gallos. Este tipo de arrendamiento ha continuado hasta hoy, pero reconocemos que no ha aportado sino ingresos débiles al Estado y no pueden compensar los inconvenientes que de ello resulta, por lo que requiero del Secretario de Estado de hacer suprimir esos arrendamientos a la expiración de sus términos...

Como me ha sido informado que los habitantes de la Parte Este realizan lidias de gallos hasta en los idas laborables, yo le ordeno por la presente de que estas lidias de gallos no deberán tener lugar durante la semana, sino solamente los domingos y los días de fiesta legal.". (Fdo.) Boyer