Baltasar Garzón: "Hay que hablar incluso con el diablo"
PARÍS.- El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón respaldó hoy la apertura de un diálogo entre el Gobierno español y la banda terrorista ETA porque "hay que hablar incluso con el diablo".
"Hay que hablar incluso con el diablo. Un Gobierno tiene la obligación de hacerlo", declaró Garzón en una entrevista a la radio "France Info" con motivo de la publicación en Francia de su libro "Un monde sans peur", pero puntualizó que "hay unos límites".
Preguntado por cuáles son esos límites, Garzón precisó: "Hay un Estado en juego, hay un terreno de juego en el que se tienen que cumplir unas reglas, la organización terrorista no va a respetarlas y no las respetará, por eso es el Gobierno el que tiene que respetarlas".
"Pero dentro de ese respeto, creo que es necesario que ese diálogo se produzca y, simultáneamente, la Justicia, el Estado de derecho debe continuar actuando", añadió.
Subrayó que es necesario combatir el terrorismo "con eficacia" y "esa eficacia la da el respeto al Estado de derecho, no traspasar esos límites es lo que da legitimidad para combatirlo".
Por ese motivo, la "guerra contra el terrorismo" lanzada por Estados Unidos, en su opinión, no es la buena respuesta desde el punto de vista ético ni del práctico.
"Desde el punto de vista ético no se deben violentar las normas que la comunidad internacional ha establecido", como el Convenio de Ginebra contra la tortura o las normas que prohíben las prisiones secretas, dijo.
Y desde el punto de vista práctico, Garzón advirtió de que "combatir un movimiento, una ideología atrae a más practicantes y da una significación para los que no la tenían".
"Hay que tener cuidado para que la respuesta, que debe ser en sí misma firme, no sea injusta", subrayó.
Insistió en que "luchar con firmeza desde el Estado de derecho es una actitud esencialmente ética y la responsabilidad se basa fundamentalmente en no sobrepasar los limites, sino perderíamos esa ventaja que nos diferencia de los que combatimos".
A su juicio, "hoy más que nunca" es necesario que la diferencia entre los tres poderes esté "perfectamente marcada" y que el poder judicial "no se politice".
Preguntado sobre el "caso Pinochet", que le valió ser conocido a nivel internacional, Garzón se mostró confiado en que la justicia chilena actúe y el ex dictador "rinda cuentas", no sólo en el "ámbito económico", sino "también en los derechos humanos".
Sobre si no cree que el título de su libro (Un mundo sin miedo) es una "utopía", el magistrado replicó que "la utopía es la base de la esperanza y sin esperanza no se pueden cambiar los cosas. Lo que hoy es una utopía mañana puede ser una realidad".
Reconoció que él tiene miedo de "muchas cosas", pero no tiene "miedo a tener miedo".
"Hay que hablar incluso con el diablo. Un Gobierno tiene la obligación de hacerlo", declaró Garzón en una entrevista a la radio "France Info" con motivo de la publicación en Francia de su libro "Un monde sans peur", pero puntualizó que "hay unos límites".
Preguntado por cuáles son esos límites, Garzón precisó: "Hay un Estado en juego, hay un terreno de juego en el que se tienen que cumplir unas reglas, la organización terrorista no va a respetarlas y no las respetará, por eso es el Gobierno el que tiene que respetarlas".
"Pero dentro de ese respeto, creo que es necesario que ese diálogo se produzca y, simultáneamente, la Justicia, el Estado de derecho debe continuar actuando", añadió.
Subrayó que es necesario combatir el terrorismo "con eficacia" y "esa eficacia la da el respeto al Estado de derecho, no traspasar esos límites es lo que da legitimidad para combatirlo".
Por ese motivo, la "guerra contra el terrorismo" lanzada por Estados Unidos, en su opinión, no es la buena respuesta desde el punto de vista ético ni del práctico.
"Desde el punto de vista ético no se deben violentar las normas que la comunidad internacional ha establecido", como el Convenio de Ginebra contra la tortura o las normas que prohíben las prisiones secretas, dijo.
Y desde el punto de vista práctico, Garzón advirtió de que "combatir un movimiento, una ideología atrae a más practicantes y da una significación para los que no la tenían".
"Hay que tener cuidado para que la respuesta, que debe ser en sí misma firme, no sea injusta", subrayó.
Insistió en que "luchar con firmeza desde el Estado de derecho es una actitud esencialmente ética y la responsabilidad se basa fundamentalmente en no sobrepasar los limites, sino perderíamos esa ventaja que nos diferencia de los que combatimos".
A su juicio, "hoy más que nunca" es necesario que la diferencia entre los tres poderes esté "perfectamente marcada" y que el poder judicial "no se politice".
Preguntado sobre el "caso Pinochet", que le valió ser conocido a nivel internacional, Garzón se mostró confiado en que la justicia chilena actúe y el ex dictador "rinda cuentas", no sólo en el "ámbito económico", sino "también en los derechos humanos".
Sobre si no cree que el título de su libro (Un mundo sin miedo) es una "utopía", el magistrado replicó que "la utopía es la base de la esperanza y sin esperanza no se pueden cambiar los cosas. Lo que hoy es una utopía mañana puede ser una realidad".
Reconoció que él tiene miedo de "muchas cosas", pero no tiene "miedo a tener miedo".
Diario Libre
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