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"Benditos los que matan..."

Breve reseña de los sucesos del 26 de julio de 1899, tomada de la obra "El Ajusticiamiento de Lilís", de Adriano Miguel Tejada

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Benditos los que matan...
Ulises Hereaux (Lilis)
[b]Historia DL.[/b]

El siglo XX comenzó para la República Dominicana, el día 26 de julio de 1899, a las 3 de la tarde. Esa tarde, en una calle trunca, cercana a la salida del camino de Moca hacia Santiago, cayó abatido por las balas de sus ajusticiadores, Ulises Heureaux (Lilís), el dictador criollo más típico de todos los que han asolado nuestras tierras.

Pero la historia de su ajusticiamiento comienza el17 de septiembre de 1878, cuando muere asesinado en la ciudad de Santo Domingo, el general Manuel Altagracia Cáceres (Memé).

Aunque no se sabe a ciencia cierta quién ordenó el crimen, la tradición afirma que su muerte fue por orden directa del general Heureaux. Al menos, eso creyó la familia Cáceres por mucho tiempo. Cáceres, casado con la dama mocana doña Remigia Vásquez, murió mientras se encontraba sentado en la galería de su casa.

El 1 de septiembre de 1882 se instala el gobierno constitucional de Ulises Heureaux (Lilís). Se inicia, la que ha sido llamada la "Era de Lilís". El caudillo tenía entonces 37 años de edad y había nacido en Puerto Plata.

La dictadura de Lilís constituye un período político típico en la historia dominicana. Como afirman los profesores Danilo de los Santos y Valentina Peguero, el carácter típico se lo dan "los años de su duración... su relación con los cambios socio-económicos que se efectuaron en las dos últimas décadas del siglo; su vinculación a los intereses del naciente imperialismo de los Estados Unidos; y el lilisismo como sinónimo de sagacidad política criolla, continuismo, pacificación y despotismo caudillista.

Con Lilís se reafirma la política de empréstitos que se había iniciado en 1869 con el empréstito Hartmont, y con él "la política económica del unipartidismo azul se caracterizó -en lo que respecta al desarrollo de la economía nacional- por una manifiesta tendencia entreguista que se tradujo en concesiones, favores y privilegios al capital extranjero".

La tónica lilisista de gobernar puede sintetizarse en esta carta que envió a un político puertoplateño: "En cuanto a la política yo no tengo amores... ni hago política de afecciones ni de partidos. Cogeré a los hombres donde los encuentre y los apreciaré y los consideraré conforme a la conducta que observan para conmigo".

En Febrero de 1899, Horacio Vásquez, joven político mocano, se entera de los planes de Heureaux de eliminarlo. Discute con su primo Ramón Cáceres Vásquez la gravedad de la situación y ambos sólo encuentran una salida: asesinar a Lilís.

Ante el deterioro de la situación económica, el presidente Heureaux decide realizar una visita a las provincias de la región del Cibao para calmar los ánimos y restablecer la confianza.

El 20 de julio de 1899 en la noche, se embarca en el Vapor Independencia hacia Puerto Plata. Mientras navega, bordeando las costas del Este del país, cambia de planes y desembarca en Sánchez, el principal puerto de la región Nordeste. Lilís llegó a Moca el 25 de julio al caer la tarde.

El 26 de julio en la mañana, reúne a los principales comerciantes mocanos y les solicita un préstamo de cien mil pesos. con su garantía personal, para canjear las devaluadas "papeletas de Lilís".

Los comerciantes mocanos hacen observaciones al proyecto de contrato presentado por Heureaux alegando que la situación del país les impedía reunir esa suma en el plazo de dos horas que Lilís había propuesto y sugieren, a su vez, un plazo de dos días para entregar el dinero al Encargado de Hacienda en Moca, señor Jacobo de Lara.

Si los comerciantes mocanos, conocedores del complot, tomaron esta actitud porque querían esperar el desenlace de los acontecimientos, es algo que nadie sabrá jamás.

Heureaux acepta modificar el contrato y se fija las dos de la tarde para la firma a causa del tiempo necesario para escribir, a mano, las dos copias del contrato.

Los planes de los conjurados apuntan hacia la salida de Moca pues se sabe que Lilís deberá pasar por el negocio de Don Jacobo de Lara antes de irse a causa de la modificación del contrato.

El comercio de don Jacobo de Lara situado en la esquina de las calles Colón y Libertad, (actual 26 de julio), será el escenario del duelo. Son cerca de las tres de la tarde.

A esa hora, Heureaux y Jacobo de Lara intercambian impresiones en una de las puertas laterales del comercio. Les acompañan, montados en sus caballos listos para acompañarle en su viaje hacia Santiago, Carlos Ma. Rojas, Lucas Guzmán y Francisco Henríquez.

Un niño se acerca y entrega un mensaje de parte de Evangelista López (La Cigua), amante y confidente de Lilís en Moca, en el que le advierte la conspiración y le pide que abandone rápido el pueblo, pero Heureaux, creyendo que se trata de una solicitud de dinero, no lee el mensaje, lo guarda y le envía unas papeletas a La Cigua.

Continuará…

Los planes de los conjurados disponían el atentado contra Heureaux en uno de los siguientes lugares: En el Club Recreativo, en el baile en honor del Presidente, la noche del 25 de julio; En casa de Carlos María de Rojas, en la reunión con los comerciantes locales, o a la salida de la población.

Las dos primeras fallaron o fueron descartadas por la peligrosidad que envolvían para personas inocentes, miembros respetables de la comunidad, que se encontrarían en medio de la balacera que de seguro seguiría a un atentado.