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Bombas que se convierten en finos cuchillos en manos de Wu

Un taiwanés hace negocio con el acero de las bombas viejas

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Bombas que se convierten en finos cuchillos en manos de Wu
En el taller de Wu se amontonan los cartuchos vacíos de las bombas. Yvonny Alcántara
Kinmen, Taiwán. En el taller del maestro Wu, un hombre delgado de unos 53 años, las bombas que antes minaban los suelos de Kinmen como testimonio del conflicto bélico entre Taiwán y la China comunista, se transforman en tan sólo 15 minutos en finos cuchillos. A mano, y sin mucha tecnología, el "maestro Wu", maestro escrito en español, saca provecho a lo que una vez causó muerte y destrucción.

En su taller se almacenan los caparazones de las bombas y pueden ser vistos y tocados por los visitantes. Hay algunas que parecen flores abiertas, pues se rompieron al estallar, mientras otras aún están llenas de la propaganda comunista que lanzaban desde la China continental mucho tiempo después del final de la guerra. Wu Tseng-dong, nombre real del maestro, las llama un "regalo del cielo", con el que se gana la vida y suple su renombrado taller.

Wu compra los obuses oxidados que los kinmeneses recuperan de sus suelos para fabricar cuchillos y espadas. Con una bomba puede hacer 40 cuchillos, y al día, con otros dos ayudantes, fabrica 80. Al mes, hacen entre 2,000 y 3,000 piezas.

Los cuchillos de Wu son famosos en el mundo, y están en las cocinas de muchos restaurantes de renombre. El visitante de su taller puede llevarse uno de los ejemplares que se exhiben en las vitrinas y Wu tiene la amabilidad de autografiarlos a mano.

La fábrica lleva por nombre Chin Ho Li y está abierta desde hace más de 60 años. Fue fundada por el abuelo del maestro, Wu Tsong-shan, en 1937 en la provincia de Xiamen, en China continental, ubicada a unos 10 kilómetros de Kinmen. No obstante, fue el padre del maestro el que trasladó la fábrica a Kinmen y tuvo la visión de utilizar los cartuchos de acero de las bombas para hacer sus cuchillos, cuando hubo crisis del metal en la segunda guerra mundial.

Debido al peculiar material que utiliza para hacer sus cuchillos, la fábrica de Wu ha ganado fama en Taiwán y en otros puntos del mundo.