Católicos asisten a última misa del Papa para reafirmar su fe
Con el templo lleno, un grupo prefirió no perderse del histórico ritual y lo siguió desde fuera
CIUDAD DEL VATICANO. Desde tempranas horas de la tarde de hoy miles de fieles católicos hacían fila para entrar a Basílica de San Pedro para participar en la última misa pública del Miércoles de Ceniza que Benedicto XVI oficiará como Papa.
Cuando el templo ya estaba lleno, un grupo prefirió no perderse del histórico ritual y lo siguió desde afuera a través de pantallas gigantes.
Allí en la explanada de la Plaza, con una temperatura de 9 grados Celsius y un viento frío, los católicos se conjugaron con turistas, curiosos e incluso no creyentes que querían presenciar un momento irrepetible y que para la venezolana Elvira Yajure tenía una relevancia única como cristiana. Coincidencialmente, visitaba Italia cuando murió el Papa Juan Pablo II hace siete años. En ese entonces, acudió a la Plaza San Pedro y se quedó en los funerales durante dos días. "Esta plaza estaba llena de gente de todo el mundo. Fue muy triste, él fue el Papa grande", recuerda.
Ahora, también visita Italia y se encontró con la renuncia de Benedicto XVI dada a conocer el pasado lunes. "Me parece mucha humildad del Papa, mucho coraje. No es una pérdida, porque él ha hecho una labor y vendrá otro Papa a continuar la labor de la iglesia, ojalá y fuera latinoamericano", dijo.
Al igual que la señora Elvira, muchos de los que no pudieron entrar a la Basílica se mantenían en una actitud de respeto y reverencia. "Estoy aquí porque yo quiero al Papa y creo que es un momento especial. Mi fe seguirá igual cuando elijan otro Papa porque soy católico", dijo el joven italiano Ricardo Dedde quien mantenía su vista fija en la pantalla que por momentos enfocaba la anciana figura del pontífice.
Pero, en la Plaza San Pedro no todos estaban enfocados en la liturgia. "Creo que esto es solo un ritual. Estoy aquí para caminar y hacer ejercicios porque es el mejor lugar en Roma para caminar porque no hay vehículos. El único peligro es él (el Papa). No creo que él sea la presencia de Dios en la tierra; él no era la presencia de Dios cuando escribía cartas a los padres de los niños abusados por los sacerdotes diciéndoles que no reportaran esos abusos", afirmó un británico que no quiso dar su nombre.
A casi dos horas de iniciada la misa, quienes estaban fuera en la plaza se unieron a los aplausos que dentro de la Basílica se daban a Benedicto XVI en reconocimiento a su labor religiosa. Terminado el servicio a las 7 de la noche (hora local), entre la multitud que salió de la iglesia, había una joven madrileña que no pudo ocultar su regocijo. "Ha sido muy emocionante", dijo.
Aunque confiesa que ha llegado a replantear su fe católica, la estudiante Geumar García sigue afirmada en su fe. "Me siento triste pero a la vez estoy contenta porque sé que ahora va a venir un Papa bueno que también va a ser estupendo, no mejor, todos son igual de buenos. Me da pena que se vaya porque sobre todo ha sido muy criticado por los medios de comunicación", dijo.
La renuncia de Benedicto XVI por -según ha dicho- "falta de fuerza" física, mantiene a los católicos con la incertidumbre de quien será el nuevo máximo líder de esta religión. Mientras, la pasada noche del Miércoles de Ceniza en la Plaza San Pedro quedará en el histórico de las últimas apariciones de Joseph Ratzinger como Papa.
Cuando el templo ya estaba lleno, un grupo prefirió no perderse del histórico ritual y lo siguió desde afuera a través de pantallas gigantes.
Allí en la explanada de la Plaza, con una temperatura de 9 grados Celsius y un viento frío, los católicos se conjugaron con turistas, curiosos e incluso no creyentes que querían presenciar un momento irrepetible y que para la venezolana Elvira Yajure tenía una relevancia única como cristiana. Coincidencialmente, visitaba Italia cuando murió el Papa Juan Pablo II hace siete años. En ese entonces, acudió a la Plaza San Pedro y se quedó en los funerales durante dos días. "Esta plaza estaba llena de gente de todo el mundo. Fue muy triste, él fue el Papa grande", recuerda.
Ahora, también visita Italia y se encontró con la renuncia de Benedicto XVI dada a conocer el pasado lunes. "Me parece mucha humildad del Papa, mucho coraje. No es una pérdida, porque él ha hecho una labor y vendrá otro Papa a continuar la labor de la iglesia, ojalá y fuera latinoamericano", dijo.
Al igual que la señora Elvira, muchos de los que no pudieron entrar a la Basílica se mantenían en una actitud de respeto y reverencia. "Estoy aquí porque yo quiero al Papa y creo que es un momento especial. Mi fe seguirá igual cuando elijan otro Papa porque soy católico", dijo el joven italiano Ricardo Dedde quien mantenía su vista fija en la pantalla que por momentos enfocaba la anciana figura del pontífice.
Pero, en la Plaza San Pedro no todos estaban enfocados en la liturgia. "Creo que esto es solo un ritual. Estoy aquí para caminar y hacer ejercicios porque es el mejor lugar en Roma para caminar porque no hay vehículos. El único peligro es él (el Papa). No creo que él sea la presencia de Dios en la tierra; él no era la presencia de Dios cuando escribía cartas a los padres de los niños abusados por los sacerdotes diciéndoles que no reportaran esos abusos", afirmó un británico que no quiso dar su nombre.
A casi dos horas de iniciada la misa, quienes estaban fuera en la plaza se unieron a los aplausos que dentro de la Basílica se daban a Benedicto XVI en reconocimiento a su labor religiosa. Terminado el servicio a las 7 de la noche (hora local), entre la multitud que salió de la iglesia, había una joven madrileña que no pudo ocultar su regocijo. "Ha sido muy emocionante", dijo.
Aunque confiesa que ha llegado a replantear su fe católica, la estudiante Geumar García sigue afirmada en su fe. "Me siento triste pero a la vez estoy contenta porque sé que ahora va a venir un Papa bueno que también va a ser estupendo, no mejor, todos son igual de buenos. Me da pena que se vaya porque sobre todo ha sido muy criticado por los medios de comunicación", dijo.
La renuncia de Benedicto XVI por -según ha dicho- "falta de fuerza" física, mantiene a los católicos con la incertidumbre de quien será el nuevo máximo líder de esta religión. Mientras, la pasada noche del Miércoles de Ceniza en la Plaza San Pedro quedará en el histórico de las últimas apariciones de Joseph Ratzinger como Papa.
Mariela Mejía



Mariela Mejía