Celinés Toribio

La podemos ver cada fin de semana en "Sabor a béisbol" por el canal 37, y pronto en la gran pantalla protagonizando "Los locos también piensan". Celinés Toribio es pura acción, dinámica, dulce, sencilla y toda una mujer de negocios, con las metas marcadas y, desde luego, imparable.

Un programa de béisbol conducido por una mujer no es algo tan común, ¿qué te hace diferente?

Es la primera vez que las Ligas Mayores de Béisbol depositan su confianza en una mujer para ser presentadora. Ahí comenzó la diferencia, después el toque que le doy, me emplearon porque tengo experiencia en entretenimiento y en sacarle las cosas personales al entrevistado. Me pidieron tres preguntas sobre técnicas de béisbol, en el resto me dieron luz verde. Yo los pongo a bailar... esa es la diferencia: el toque personal, estar con minifalda y tacones en un terreno de juego, con el sol caliente y ellos entrenando. Me agacho y les pregunto sobre sus técnicas de entrenamiento, pero ellos no pueden disimular y están mirando mis piernas.

Además se han adaptado a mí, a mi chispa, a mi frescura, porque admito que en ocasiones tengo que ir un poco más allá de lo profesional porque estos jugadores son un poco tímidos, y por eso hago uso de mi coquetería.

¿Cómo sería un show titulado "Con sabor a Celinés"?

Tiene que ser uno que tenga un segmento de cocina, porque me gusta comer. También un programa que tenga música, moda y que sea muy hablado, con mucho ritmo y sabor, bien a la vanguardia.

¿De qué manera dulcificas tus defectos?

Los disfrazo... Tengo varios defectos, una lista bien grande, pero uno de los que más me ha afectado es ser cortante y directa. He tenido mala suerte con eso. Creo que me hace falta ser más diplomática.

Pero en ocasiones eso puede ser una virtud ¿o no?

Sí. Dicen que los amigos de verdad se pueden contar con una mano, yo los cuento con las dos. Tengo 10 amigos que son sinceros, plenos, que me aceptan y a los que yo acepto.

Creo que ha sido también por eso, porque con el resto de gente que no acepta mi franqueza, adiós.

El año pasado hubo un escándalo en el país con un calendario que hicieron un grupo de chicas a las que llamaron megadivas.

Tú has hecho los tuyos, ¿qué suponen dentro de tu carrera?

Mis seguidores siempre me decían que por qué no hacía calendarios. Hago muchas apariciones públicas como promoción y tengo que firmarles algo, por eso la idea del calendario.

El primero lo hice aquí con Marian Balcácer y fue el mejor de todos porque tuve muy mala suerte con los fotógrafos de los dos siguientes. Pero nunca los hice pensando que los iba a vender porque estoy buena, los hice para vender mi imagen, para complacer a mis fans y al mismo tiempo como mujer de negocios para sacarles provecho económico. Gracias a Dios el público me apoyó.

Pero ya. El dinero, el tiempo, la promoción, el viaje… lo quiero invertir en la actuación. Yo he rebajado 20 libras, duré un año pasadita de libras, pero no le presto tanto interés a mi cuerpo porque mi prioridad está en mi mente, mi capacidad y mi talento. Hay otras personas que prefieren morirse para no comer, ser infelices. Yo no, tengo que estar en paz con mi mente sana y mi cuerpo sano, sea gorda, flaca, bonita… que yo me sienta feliz.

¿Estás integrada en la cultura norteamericana?

Me siento dominicana cien por ciento pero definitivamente ya soy dominico-americana. No viviría en ninguna ciudad que no fuera Nueva York, para volver acá tiene que ser en mejores condiciones de las que tengo allá.

Me va muy bien, hago lo que quiero, me pagan bastante bien, y quizá en mi país no me den esas mismas condiciones. Como mi arroz, mis habichuelas pero las pago en dólares. Me siento feliz, la comunidad dominicana es ahora mismo la más grande en Nueva York. Tenemos poder político y económico, ya no somos dueños de bodegas somos dueños de supermercados, estamos en las comisiones de las grandes compañías, en Wall Street.

Desde que llegué en 1991 ha crecido en un 80% lo que somos, y ver que yo estoy poniendo en alto lo que es la mujer dominicana en los medios de comunicación, para mí es una responsabilidad y una felicidad.

Modelo, presentadora, actriz, empresaria ¿ te gusta ser camaleónica?

Sí, me canso rápido, se lo digo a cualquier hombre que me pretenda, que tiene que tener buen sentido del humor y ser innovador porque me aburro inmediatamente. Soy así con mi vida, con mi carrera, no puedo estar tranquila, me gusta mantenerme activa en lo mío.

¿Y en qué momento te sientes realmente tú?

Cuando trabajo. Para mí, y esto va para cualquier chica que quiere empezar en los medios, si no eres real frente a las cámaras o el micrófono nunca vas a triunfar.

No están contratando a una actriz para que haga televisión sino a Celinés, entonces voy a ser yo y así me siento plena siempre.

Pero no todo debe ser fácil ¿tiene sus sinsabores?

Sí, para mí ha sido estar en un medio dominado por los hombres. He tenido que ser fuerte. Creo que se me ha contagiado esa frialdad que a veces no debo de emplear con alguien que me quiera.

Pero es difícil, cuando hay mil personas buscando un puesto y sólo dos cadenas importantes que ya tienen el personal adquirido tienes que pelear. Para mantenerme 9 años en Univision he tenido que fajarme, que llorar.. ese es uno de los sinsabores.

El otro podría ser el idioma, yo hice un año un programa en inglés para la cadena CBS y fue el reto más grande de mi vida. Lloraba cada vez que grababa porque la productora quería que dijera exactamente lo que ella decía, pero no estaba siendo yo, cuando terminó el contrato lo dejé.



Una chica tradicional

Celinés Toribio nació hace 29 años en Santo Domingo. Hija de Hector Toribio y Dalila Almánzar, emigró junto a su familia a EE.UU. cuando tenía tan sólo 16 años.

Desde pequeña supo que lo suyo era el dominio escénico. Por eso estudió comunicación y mucho inglés (no lo hablaba cuando llegó a Miami). Afronta la vida con Dios por delante, porque no cree en casualidades, cree en milagros. Como milagro fue (y mucho talento) llegar como estudiante a Univisión, la última que aceptaron, y a los seis meses tener su programa propio y un contrato por cuatro años. Vieron su dedicación, "si quiero algo me concentro en eso y si tengo que sacrificar vida personal, novio o familia, lo hago. Por mi trabajo".

Será por eso que no tiene tiempo para el amor. "A veces me molesto conmigo misma porque estoy cerrada a lo que es una relación, pero en mi etapa no se puede compaginar". Eso sí, ella se ve casada y formando su familia, porque no cree en la convivencia prematrimonial.

Una mujer de negocios

La jornada de Celinés es agotadora. Se levanta de lunes a viernes a las 4 y media de la mañana para ir a su programa de radio "Coco y Celinés de 6 a 10". Los fines de semana recorre diferentes estados grabando "Sabor a Béisbol".

Además tiene su propia compañía Celinés Toribio Enterprises, donde produce los calendarios y negocia con diferentes empresas para ser su imagen. Está comenzando con una Academia Internacional de Arte y Comunicación, que lleva su mismo nombre donde "vamos a tener alrededor de 200 estudiantes a los que se les va a impartir clases de locución, teatro, danza, televisión, yoga, belly dance…es tremendo proyecto". Sin mencionar cuando modela, hace portadas de revistas y periódicos. ¡Ah! Se le olvidaba, escribe dos veces por semana una columna en el Diario La Prensa.

El sueño americano

Celinés ha hecho realidad el sueño que todo inmigrante tiene al llegar, en este caso, a EE.UU. Tiene un buen trabajo, se compró el año pasado una casa, donde vive con su mamá, y también un vehículo. Ha entrado en la clase media y vive acomodadamente.

Futuro: la interpretación

"Los locos también piensan", de Humberto Che Castellanos se estrena en nuestro país el 29 de noviembre. Ha sido su primera oportunidad en el celuloide y le ha encantado trabajar con Luisito Martí. "Les dije: saben que no tengo mucha experiencia, es un reto para mí y para ustedes, y fue una experiencia inolvidable. Querían una cara fresca y al mismo tiempo conocida en EE.UU."
20041101 http://www.diariolibre.com

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