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La Nueva Barquita
La Nueva Barquita

VIDEO | 10 años después: así cambió la vida de los residentes en La Nueva Barquita

El complejo fue inaugurado el 29 de junio de 2016 por el entonces presidente Danilo Medina con una inversión superior a los RD$4,000 millones

Entre platos de comida, vasos de habichuelas con dulce, ventas de ropa y productos de belleza elaborados por residentes, el parque de La Nueva Barquita se convirtió este domingo en el escenario de una feria de emprendedores, una de las actividades organizadas para conmemorar el décimo 10 años después de su inauguración.

La transformación se refleja en la vida de sus habitantes, quedando atrás los días en que las lluvias inundaban las viviendas de lodo y obligaba a los afectados a abandonar sus hogares con sus pertenencias.

Ese cambio también abrió la puerta al emprendimiento. Muchos residentes, que actualmente habitan en el complejo, encontraron nuevas formas de generar ingresos y fortalecer la economía de sus hogares.

Ramona Vásquez fue una de las residentes que aprovechó la feria para exhibir su negocio. Desde un pequeño puesto ofrecía chenchén con habichuelas y carne de cerdo desde 350 pesos, dependiendo del tamaño de la porción. También vendía vasos de habichuelas con dulce por 50 y 75 pesos, además de palitos de coco, memelos y porciones de arepa. Todos a 50 pesos.

Mientras se encontraba sentada, esperando a que algún comunitario se acercara a comprar, recordó que antes cada aguacero representaba una amenaza para su familia.

"Un cambio del cielo a la tierra. Antes vivíamos cerca del agua y cuando llovía uno casi se ahogaba y ahora llueve y no nos damos ni cuenta. Eso no hay que contarlo, un cambio del cielo a la tierra. Muy bien, muy tranquilo todo", expresó.

A pocos metros, Luz del Carmen Guzmán acomodaba varias prendas de vestir en un puesto de ropa de pacas expuesto en la feria. Afirmó que durante estos años no ha vuelto a sentir la angustia que experimentaba cuando veía crecer el río Ozama y destacó el poder disfrutar de servicios básicos, calles limpias, agua y electricidad.

"Estoy muy agradecida de ese cambio porque allá cada vez que caían dos gotas de agua y veíamos que ese río subía, de una vez estábamos nerviosos, pero aquí tenemos calidad, las calles las limpian todos los días, tenemos agua y luz siempre. Yo estoy agradecida y pagamos una pequeña cuota de mantenimiento, que es una mínima cosa, nada más son 1,000 pesos mensual. Eso por el mantenimiento yo me considero que es una bendición porque en otros sectores tienen que pagar un mantenimiento caro", señaló.

Emprender en una nueva comunidad

La feria también reunió a otra residente que encontró en el emprendimiento una oportunidad generar ingresos.

Ese es el caso de Arianny Mora, quien elabora productos de belleza y artículos para el hogar. Aunque comenzó su emprendimiento cuando aún vivía en la antigua Barquita, asegura que fue en el nuevo complejo donde logró impulsarlo gracias a la facilidad de llegar a más clientes y participar en actividades comunitarias como la feria.

Indicó que antes no hacía falta un ciclón para que las familias resultaran afectadas.

"Cualquier tormenta, y aunque no fuera tormenta, si duraban varios días lloviendo o un día que lloviera con mucha frecuencia, ya la inundación estaba a flote. No había necesidad de que fuera un ciclón. Esa forma de vida no era adecuada ni para los adultos, ni para los niños, ni para ningún tipo de personas", dijo.

Para Mora, el cambio también transformó la manera de proyectar su futuro. Aseguró que puede pensar en crecer sin el temor constante de perderlo todo.

"Allá ya yo tenía iniciativas, pero aquí se ha dado la oportunidad de explotar con más rigurosidad porque realmente tenemos la facilidad que aquí nos brindan del espacio y también de la convocatoria a las personas, que nos ayuda a llegar a más clientes. En lo personal, a mí siempre me ha gustado el negocio y diría que tengo eso desde nacimiento, pero aquí lo hemos incentivado más por las oportunidades. Se expanden más tus sueños, tus metas, porque tú tienes más por qué luchar. Por ejemplo, allá donde nosotros vivíamos uno ni siquiera el electrodoméstico quería comprar, porque tú decías: ¿para qué voy a comprar un electrodoméstico caro para que se me dañe? Aquí no, aquí te incentiva porque tú dices: aquí no se me va a mojar", añadió.

Lina Brito, residente en el bloque C-39 señaló que vivía a apenas tres metros del río Ozama y que cada crecida la obligaba a salir de su vivienda dejando atrás sus pertenencias.

Ramona Pérez, quien desde hace cinco años vende empanadas de pollo, carne, vegetales y jamón y queso —a RD$40 y RD$50—, además de mabí a 40 y 60 pesos, asegura que ahora puede trabajar con tranquilidad y dormir "con los ojos cerrados", sin el temor de que el agua vuelva a sorprenderla en la madrugada.

"Mejor porque no nos molesta el río, ya no nos tenemos que acostar con un ojo abierto y el otro cerrado, ya dormimos con los ojos cerrados gracias al Señor. No nos podemos quejar, vivimos mejor, más limpio. Esa era una de las cosas peores de allá, porque por más que uno quería vivir limpio, no podía. Cuando subía ese río las casas quedaban llenas de lodo y aquí no", añadió.

El cambio también abrió oportunidades para pequeños comerciantes como Ángel de Jesús Beras Gatón, quien atiende junto a su esposa un colmado desde las 7:00 de la mañana hasta las 10:00 de la noche, mientras que José Manuel además de trabajar en una sala de tareas, alquila  mesas y sillas para actividades dentro del complejo.

Un proyecto para miles de familias

La Nueva Barquita fue inaugurada el 29 de junio de 2016 por el entonces presidente Danilo Medina con una inversión superior a los 4,000 millones de pesos, para reubicar a miles de familias que residían en una de las zonas más vulnerables. El complejo cuenta con 1,770 apartamentos distribuidos en 112 edificios y 108 locales comerciales.

Además de las viviendas, dispone de un salón multiusos, iglesia, anfiteatro, canchas de baloncesto, estadio de béisbol, campo de fútbol, escuela, liceo deportivo, estancia infantil, destacamento policial, fiscalía, parques, áreas verdes y otras infraestructuras de servicio.

El programa fue concebido para beneficiar a más de 20 mil personas, entre residentes, trabajadores y habitantes de sectores cercanos, impactando principalmente a familias de Los Mina Norte, en Santo Domingo Este, y Sabana Perdida, en Santo Domingo Norte.

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Es periodista en Diario Libre.