Lo que dice la basura de ti: una radiografía en los barrios de la zona norte de la capital
Basura de cuatro barrios revela diferencias en los hábitos de consumo de sus familias

Un levantamiento realizado por la Fundación Comunitaria de Saneamiento Ambiental (FUCOSAGUSCIGUA27) en La Ciénaga, Los Guandules, Guachupita y 27 de Febrero encontró diferencias marcadas en los residuos generados por las familias y las relacionó con sus hábitos de consumo.
Durante seis meses, un equipo de 35 personas realizó el levantamiento en unas 6,000 familias de los cuatro barrios auspiciado por las cuatro fundaciones que se dedican a recoger los residuos de los barrios de la zona norte.
El estudio tomó como referencia un universo aproximado de 14,000 hogares, con un promedio de cinco integrantes por familia.
Uno de los principales hallazgos es que una familia promedio produce alrededor de 13 libras de residuos sólidos al día. La composición cambia de un barrio a otro: mientras en La Ciénaga y Los Guandules predominan los desechos orgánicos, en Guachupita y 27 de Febrero tienen mayor presencia los materiales inorgánicos, especialmente plásticos, cartón y foam.
En La Ciénaga y Los Guandules, la basura revela una dieta tradicional
En La Ciénaga y Los Guandules, una parte de la población procede de zonas rurales del sur y el Cibao. Esa influencia también aparece en los zafacones.
Plátano, yuca, tayota, berenjena, zanahoria, arroz y otros vegetales forman parte de la alimentación cotidiana, de acuerdo con las cáscaras encontradas durante el levantamiento. A estos productos se suman frutas como mango, chinola, cereza, tamarindo, limón, lechosa y zapote.
El resultado es una basura con mayor cantidad de materia orgánica y humedad. Cáscaras, restos de alimentos, semillas y residuos de frutas y vegetales hacen que las fundas pesen más y se descompongan con mayor rapidez.
En estos sectores, por tanto, la basura no solo muestra qué comen las familias, sino también una tradición alimentaria más vinculada a productos frescos y poco procesados.
El estudio plantea que este patrón alimentario se relaciona con una menor presencia de diabetes y problemas cardiovasculares. Sin embargo, estos datos deben entenderse como una observación del levantamiento comunitario y no como una prueba médica de que la composición de la basura sea la causa directa de esas enfermedades.
En Guachupita y 27 de Febrero predominan los envases de comida rápida
La composición cambia cuando se llega a Guachupita y 27 de Febrero. En estos sectores aparecen con mayor frecuencia residuos relacionados con el consumo de comida preparada y productos procesados: envases de pica pollo, empanadas, pizza, yaroas y alimentos comprados en comedores públicos o privados.
También abundan botellas plásticas, envases de bebidas principalmente de refresco Kola real , cartón y foam. Entre los residuos identificados durante el levantamiento aparecieron empaques y envases de distintas marcas comerciales, además de cajas vacías de medicamentos para la presión arterial y la diabetes.
La basura resulta más liviana que en La Ciénaga y Los Guandules, pero ocupa mayor volumen debido a la presencia de materiales inorgánicos.
El levantamiento comunitario encontró además una mayor referencia a problemas de diabetes y afecciones cardíacas en estos sectores. La presencia de envases de medicamentos fue utilizada como un indicador indirecto de enfermedades crónicas, aunque por sí sola no permite determinar cuántas personas padecen esas condiciones, según el estudio.
Antes de la recolección, la basura también enfermaba
El problema no terminaba en lo que las familias consumían. En los cuatro sectores se identificaron acumulaciones de basura en calles, patios, callejones, viviendas abandonadas y en las proximidades del río Ozama.
Los moradores consultados recordaron que antes de la incorporación de la fundación comunitaria al proceso de recolección enfrentaban problemas como rasquiña, alergias, afecciones respiratorias y trastornos gastrointestinales.
La acumulación prolongada de desperdicios favorecía la presencia de insectos, roedores, malos olores y otros factores que deterioraban las condiciones ambientales.
La basura, de esta manera, tenía dos caras: por un lado, reflejaba los hábitos de consumo de cada barrio; por otro, cuando no era retirada oportunamente, se convertía en un problema de salud ambiental.
El otro rostro de los desperdicios
El levantamiento también identificó residuos que no necesariamente procedían de las viviendas. En los cuatro sectores se observaron escombros, ramas de árboles y vertederos improvisados. Según los responsables del estudio, algunos puntos eran utilizados para depositar basura procedente de otros lugares mediante vehículos, incluidos camiones pequeños tipo "platanera".
Esta práctica aumenta la cantidad de residuos que deben manejar las comunidades y dificulta determinar la verdadera generación de basura de los hogares.
También fueron identificados vertederos improvisados vinculados, según los participantes del levantamiento, a personas con problemas de salud mental que depositaban desperdicios en determinados puntos. Esto revela que el manejo de residuos requiere no solo una respuesta de limpieza, sino también intervención social y sanitaria.
Comunitarios advierten cúmulo de basura satura las cañadas
Una población que genera miles de libras de residuos
Los datos del levantamiento permiten dimensionar el desafío. Si el promedio familiar de 13 libras diarias se toma como referencia, una comunidad de 14,000 familias podría generar alrededor de 182,000 libras de residuos al día. En la actualidad los cuatro sectores generar poco más de 100 toneladas diarias.
En La Ciénaga y Los Guandules, la elevada presencia de materia orgánica abre oportunidades para programas de compostaje y aprovechamiento de residuos biodegradables. En Guachupita y 27 de Febrero, la abundancia de plástico, cartón y otros materiales inorgánicos plantea la posibilidad de fortalecer la separación y el reciclaje.











Adalberto de la Rosa